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A tres años de la muerte de Emiliano Sala: Qué causó la tragedia en el Canal de la Mancha

El futbolista argentino murió el 21 de enero de 2019 al caerse la aeronave en la que viajaba de Nantes a Cardiff para fichar por su nuevo club.

Emiliano Sala envió a sus amigos de la Argentina un audio a través de un grupo de WhatsApp cuando estaba a bordo del avión que se terminaría estrellando en el Canal de la Mancha y provocaría su muerte.

“Hola, hermanitos, ¿cómo andan loquitos locos? Hermano, estoy muerto. Estuve acá en Nantes haciendo cosas y cosas y no termina más, no termina más. Así que, nada, muchachos, estoy acá, arriba del avión, que parece que se está por caer a pedazos y me estoy yendo para Cardiff, loco, que mañana sí, ya arrancamos a la tarde a entrenar con el nuevo equipo, a ver qué pasa. Así que… ¿cómo andan ustedes, hermanitos, todo bien? Si en una hora y media no tienen novedades mías, no sé si van mandar a alguien a buscarme, porque no me van a encontrar, pero ya saben… Papá, qué miedo que tengo”, dijo el futbolista en ese audio.

El avión privado que llevaba al futbolista argentino de Nantes a Cardiff cayó en el Canal de la Mancha.
El avión privado que llevaba al futbolista argentino de Nantes a Cardiff cayó en el Canal de la Mancha.
El trágico viaje de Emiliano Sala hacia el Cardiff City

El 21 de enero de 2019, Emiliano Sala viajaba desde Francia hacia Gales para incorporarse al Cardiff City, equipo de la Premier League que había 17 millones de euros al Nantes por su pase, cuando el pequeño avión que lo trasladaba cayó en aguas del Canal de la Mancha, en una tragedia que es pudo haber evitado.

Más de dos semanas después del accidente localizaron el cuerpo del argentino en la carcasa del avión, a 67 metros de profundidad. En el informe final, publicado en marzo de 2020, la oficina británica de investigaciones de accidentes aéreos (AAIB) determinó que el conductor de la aeronave perdió el control por una maniobra efectuada a una velocidad muy elevada, “probablemente” para evitar el mal tiempo.

El avión, un Piper PA-46 Malibu, según afirman, se dañó en esa maniobra, y los investigadores creen que el piloto “probablemente” se intoxicó con monóxido de carbono del sistema de escape del motor. El avión no contaba con las licencias necesarias para operar comercialmente, como tampoco las tenía el piloto que estaba a cargo de la aeronave, según reveló el informe definitivo la Subdivisión de Investigación de Accidentes Aéreos del Reino Unido (AAIB).

David Henderson se declaró culpable en el juicio por la tragedia del avión en el que viajaba el futbolista argentino Emiliano Sala.
David Henderson se declaró culpable en el juicio por la tragedia del avión en el que viajaba el futbolista argentino Emiliano Sala.
El vuelo de Emiliano Sala no respetó los estándares de seguridad

La investigación de la AAIB reveló que el piloto David Ibbotson, de 59 años, perdió el control de la aeronave en la que viajaba junto a Sala. De acuerdo con el reporte, la pérdida de control se produjo “durante un giro de vuelo manual, que probablemente se inició para recuperar visibilidad debido a las condiciones meteorológicas”, lo que era “más probable” que pasara debido a que el vuelo “no se realizó de acuerdo con los estándares de seguridad aplicables a una operación comercial”.

“Posteriormente, el aparato se partió en vuelo mientras maniobraba a una velocidad significativamente superior a la de maniobra para la que está diseñado”, agregó el informe. Además, “el piloto probablemente se vio afectado por la intoxicación por monóxido de carbono”.

A todo esto se suman otros factores, como que el vuelo no se realizó de acuerdo a las normas de seguridad. El piloto operaba en “vuelo visual por la noche en malas condiciones meteorológicas, a pesar de que no tenía formación en vuelo nocturno y le faltaba experiencia reciente en vuelo con instrumental”.

Restos de la avioneta en la que viajaba Emiliano Sala. (Foto: AFP)
Restos de la avioneta en la que viajaba Emiliano Sala. (Foto: AFP)

Según la AAIB, Ibbotson no tenía entrenamiento previo para volar de noche y su licencia SEP, que le permite volar un avión de un solo motor, había expirado tres meses antes del accidente. Además, el piloto recibió un pago por ese viaje, algo a lo que no estaba autorizado por su licencia.

La investigación concluyó que tanto Sala como Ibbotson “probablemente” sufrieron envenenamiento por inhalación de monóxido de carbono mientras el avión, un monomotor Piper PA-46-310P Malibú, se precipitaba contra el mar.

Cuándo hallaron los restos Emiliano Sala

La secuencia de emergencia ocurrió en unos 15 minutos, aunque el momento más álgido se desarrolló en unos cuatro minutos desde la última comunicación hasta la imagen final que entregó el radar.

Los equipos de búsqueda de personas comenzaron el rastrillaje aquella noche apenas unos instantes después de haber perdido contacto con el Piper Malibu, pero recién pudieron localizar los restos 14 días más tarde. En el fuselaje del avión había sólo un cuerpo, que en la autopsia se comprobó que era Emiliano Sala.

El 12 de noviembre del 2021, David Henderson, el empresario que organizó el vuelo que derivó en la muerte del futbolista, fue hallado culpable por poner en peligro la seguridad de la aeronave y este viernes fue condenado a 18 meses de prisión.

Luego de dos semanas de juicio, Henderson, de 67 años, fue declarado culpable de imprudencia o negligencia susceptible de haber puesto en riesgo el avión, además de haber admitido que el piloto transportó a un pasajero sin autorización válida para hacerlo.

Así lo recuerda Progreso, su pueblo, su club

Diego Solís fue uno de los primeros entrenadores de Emiliano Sala. Él, habitante de esa localidad en Santa Fe, una de esas en donde nos conocemos todos, visitó los estudios de TN para hablar de lo ocurrido y para recordar al futbolista que todos siguen esperando, pero que ya no vuelve.

Viaje a Progreso, un pueblo atravesado por el recuerdo y el legado de Emiliano Sala

“Ese día yo estaba durmiendo y mi mamá me mandó un mensaje a las 6:30 de la mañana que decía: ‘Diego, desapareció el avión de Emiliano’. Yo no entendía nada, le pregunté qué estaba diciendo y me contestó que prendiera la tele”, recordó el exentreandor de Emiliano en Progreso.

Y continuó con su relto: “Ahí puse TN y veo que muestran el mapa del lugar donde había desaparecido el avión, y yo no podía creerlo, no podía ser que sea nuestro, que Emiliano haya desaparecido”.

Diego, como todo Progreso, sigue conmovido. Pasaron tres años desde la tragedia de Emiliano Sala, pero ese último último café que tomaron sigue tibio, el último mensaje lo hace reír, la última visita al pueblo se recuerda con la alegría del como si fuera hoy.

“Uno todavía no lo cree, él venía una vez por año, para junio, pero Emiliano no está, no llega y uno lo espera. Sobre todo era un chico del pueblo. En Progreso nos conocemos todos y todavía cuesta creer que no esté”.

Cuando Diego Solís dirigió a Emiliano Sala, el jugador tenían 13 años. Lo guió durante dos en inferiores del Clib Progreso, previo a su paso por la escuela Crecer, del Bordeaux, que le permitió dar el salto a Europa sin pasar por el fútbol grande de Argentina.

Uno de los murales en recuerdo de Emiliano Sala en Progreso (Foto: TN).
Uno de los murales en recuerdo de Emiliano Sala en Progreso (Foto: TN).

“Yo lo tuve en inferiores y Emi era un chico que sobresalía. Era el tiro libre, el cabezazo, tenía mucha potencia. Yo no hice nada, fue todo de él: el sacrificio que él metió fue absoluto. Cuando pasó esto yo lo lamenté desde todos los aspectos, pero sobre todo pensaba que Emiliano no podía irse porque él tenía que estar para hablarle a los chicos, para dar ejemplo de llegar desde el sacrificio a la élite”, lamentó Solís.

Un chico de pueblo, un alma sacrificada proveniente de una familia humilde y trabajadora que aún sigue reclamando justicia, un amigo leal que nunca se olvidó de todos los que lo acompañaron. “Emiliano ya estaba en Europa y no tenía auto. Creo que ya estaba muy bien económicamente, con un buen pasar, pero no tenía auto. El hermano lo buscaba al aeropuerto cuando venía, le prestaba el auto, y él era así: humilde”.

Emiliano Sala y su familia en París, en noviembre de 2016.
Emiliano Sala y su familia en París, en noviembre de 2016.

Diego Solís recuerda pasajes de sus charlas con Emiliano, que tenía un amor supremo por su familia, y parte de su corazón en un escudo: “Él era hincha de Independiente y quería a jugar en el Rojo. Aemás, como todo, tenía el sueño de jugar en la Selección y para mí iba a llegar porque él estaba a la par de los mejores goleadores, con Neymar y Mbappé, pero no era marketinero”.

Emiliano Sala y Kylian Mbappé, en un partido entre Nantes y PSG, por la Liga de Francia.
Emiliano Sala y Kylian Mbappé, en un partido entre Nantes y PSG, por la Liga de Francia.
¿Qué dejó Emiliano en Progreso?

-“En Progreso, a los que estamos en el club nos dejó mucha enseñanza, sobre todo en cuanto a lo que tiene que ver con el sacrificio para llegar a ser lo que fue. Ejemplo de comportamiento, de perseverancia, de profesionalismo en el entrenamiento, pero también en la vida real. Emiliano Sala nos dejó una forma de ver la vida”.

 

Fuente: tn.com.ar

 

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