La última medición del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborada por Zentrix Consultora, revela una paradoja en el clima social argentino: mientras el 74,7% de los encuestados asegura que su salario pierde frente a la inflación, la imagen positiva del presidente Javier Milei muestra una mejora y vuelve a ubicarse en un escenario de paridad.
El dato expone un malestar económico extendido en la vida cotidiana, pero al mismo tiempo sugiere que una parte del electorado comienza a diferenciar el impacto en el bolsillo de la evaluación política de la conducción nacional. En ese contraste aparece una clave del momento político: el ajuste económico no impide, al menos por ahora, una recuperación relativa de la confianza en el rumbo general.
Esa lectura se conecta con lo que ya se había registrado en mediciones anteriores. En noviembre, un 55% de los consultados se manifestó a favor de avanzar con una reforma laboral, incluso en un contexto de ingresos deteriorados. El dato sugiere la existencia de una base social dispuesta a acompañar cambios estructurales si percibe que pueden mejorar el funcionamiento del empleo y de la economía.
La inflación, en tanto, también se debate en términos de credibilidad. Según el relevamiento, el 56,4% no cree que el índice oficial del INDEC refleje lo que ocurre en la calle, mientras que el 41,4% considera que los datos oficiales se acercan a su experiencia cotidiana. El informe señala que esta brecha entre estadística y percepción se mantiene a lo largo del tiempo y ayuda a explicar por qué el malestar salarial persiste aun cuando la inflación muestre señales de desaceleración.
En cuanto a la evaluación general de la economía, el panorama sigue siendo mayoritariamente negativo, aunque con leves movimientos en el margen. En enero, el 48,2% calificó la situación del país como “negativa”, el 31,4% como “positiva” y el 20,1% como “regular”. No obstante, el MOP muestra un crecimiento gradual del segmento que empieza a ver la economía con mejores ojos, lo que sugiere una percepción de estabilización incipiente.
Para muchos, la economía aún no está bien, pero comienza a expandirse un grupo que identifica señales de mejora o, al menos, de menor deterioro. Ese corrimiento permite entender por qué tres de cada cuatro personas afirman que el salario pierde contra la inflación y, al mismo tiempo, mejora la evaluación general del país: la mirada incorpora expectativas de mediano plazo y comparación con meses anteriores, aun cuando el impacto cotidiano siga siendo adverso.
Las expectativas hacia 2026 reflejan un escenario prácticamente partido en mitades. El 48% cree que la situación económica del país será negativa, mientras que el 47,4% proyecta un escenario positivo. Sin embargo, el informe advierte que la intensidad del pesimismo es mayor: un 39,6% se declara “muy pesimista”, frente a un 27,4% que se considera “muy optimista”, lo que marca la persistencia de un núcleo duro de incertidumbre.
En este contexto, el empate no expresa euforia sino transición. Parte de la sociedad comienza a imaginar un futuro algo más previsible, aunque el deterioro de los ingresos siga siendo el dato más contundente del presente.
Venezuela y la grieta local
Uno de los capítulos más llamativos del MOP de enero fue el dedicado a Venezuela y a la eventual intervención militar de Estados Unidos. La encuesta mostró una sociedad dividida: el 48,3% se manifestó a favor de una intervención estadounidense, mientras que el 42,9% se expresó en contra.
La segmentación política resulta determinante. Entre votantes de Javier Milei, el respaldo a una intervención alcanza el 90,1%, mientras que entre los opositores el 86,3% se manifiesta en contra. La polarización también se traslada al posicionamiento que debería adoptar Argentina: el 38,4% cree que el país debería apoyar a Estados Unidos, el 36,5% considera que debería condenar la intervención y el 22,5% opta por la neutralidad.
Imágenes políticas
En enero, la imagen de Javier Milei muestra una mejora respecto del cierre de 2025. El presidente registra un 45% de valoración positiva, un 48,2% negativa y un 6,8% regular, volviendo a ubicarse en un terreno de paridad. El dato sugiere que, aun con tensiones económicas visibles, parte de la opinión pública empieza a ponderar con mayor peso la percepción de rumbo y expectativas de estabilización.
En contraste, la imagen del gobernador bonaerense Axel Kicillof presenta un deterioro. La medición lo ubica con un 31,7% de imagen positiva, un 59,4% negativa y un 8,5% regular, profundizando un saldo adverso. El movimiento refuerza un reordenamiento político más amplio, en el que el oficialismo logra recuperar apoyo en un clima social exigente, mientras algunas figuras opositoras enfrentan mayores niveles de desgaste.



