La Libertad Avanza llegó a Jujuy con una característica que parece acompañarla desde su nacimiento: mucho poder nacional, pero todavía una estructura provincial en construcción. Y en esa construcción conviven —no siempre en paz— tres espacios que aspiran a quedarse con el liderazgo libertario en la provincia: Manuel Quintar, Exequiel Atauche y Cristina Guzmán.
Los tres tienen una aspiración en común: ser protagonistas de la elección de 2027. Incluso, aunque ninguno lo diga abiertamente o lo haga con distinta intensidad, los tres miran hacia la candidatura a gobernador.
Pero existe una diferencia sustancial: ninguno tiene garantizado que la conducción nacional de La Libertad Avanza vaya a elegirlo.
Y ahí está el verdadero problema.
Porque LLA no es un partido tradicional. Es, fundamentalmente, un partido de poder. Su fortaleza territorial nació de la llegada de Javier Milei a la Presidencia y, por lo tanto, la estrategia nacional está por encima de las pretensiones de cualquier dirigente provincial.
En Jujuy, eso significa que Karina Milei y Lule Menem tendrán la última palabra.
Quintar: el mileísmo llevado a escena
Manuel Quintar construyó un perfil que busca identificarse fuertemente con el estilo de Javier Milei. Sin una estructura territorial propia consolidada y con una relación particularmente tensa con el Gobierno de Carlos Sadir, el diputado nacional apuesta buena parte de sus fichas a conseguir el respaldo directo de la conducción nacional.
Sus gestos públicos forman parte de esa estrategia.
El Tesla, las excentricidades, las apariciones llamativas y algunas declaraciones que provocaron fuertes cuestionamientos buscan construir una identidad política propia, pero también reforzar una imagen de dirigente libertario «puro», alejado de la política tradicional.
Una de las polémicas más recientes se produjo alrededor de la Fiesta Nacional de los Estudiantes, cuando Quintar cuestionó lo que definió como una supuesta «cultura wokista» que habría «infectado» a la celebración. Sus declaraciones coincidieron con la elección de una joven de 16 años afrodescendiente como representante provincial de los estudiantes, lo que generó fuertes críticas.
Quintar parece tener claro el camino que quiere recorrer: llegar a 2027 con el respaldo de Karina Milei y Lule Menem y convertirse en el candidato de LLA para disputar la Gobernación.
El problema es que para eso necesita algo que todavía no parece tener: estructura.
Y, además, su mandato como diputado nacional termina antes que el de Atauche como senador. Esa diferencia temporal también explica parte de la ansiedad política que algunos observan en su accionar.
Atauche: menos ruido, más estructura
Exequiel Atauche juega otra partida.
Su perfil es considerablemente más bajo y su relación institucional con el gobernador Carlos Sadir es correcta. Esa característica lo convierte, precisamente, en un dirigente con el que el Gobierno provincial puede dialogar.
Atauche está construyendo una estructura política más cercana a los códigos tradicionales de la política partidaria: reuniones, dirigentes, concejales, armado territorial y vínculos institucionales.
En las últimas semanas, por ejemplo, reunió a concejales que responden a su espacio en un foro que busca darle volumen territorial a su construcción.
También arrastra episodios públicos que forman parte de su trayectoria política y que sus adversarios suelen recordar. Entre ellos quedó instalada aquella escena en el Senado en la que, durante un debate, intentó leer una cifra de varias cifras y terminó desistiendo con una frase que rápidamente pasó al repertorio de las burlas políticas: «es un numerazo».
Pero más allá de esas cuestiones, Atauche tiene una ventaja objetiva frente a Quintar: todavía le quedan dos años de mandato como senador nacional.
Eso le permite jugar con más tiempo.
Puede construir estructura, esperar, negociar y observar.
Y en política, muchas veces, tener tiempo es tener una ventaja.
Cristina Guzmán: la tercera en discordia
Mientras Quintar y Atauche disputan el liderazgo de LLA, Cristina Guzmán juega una partida diferente.
Guzmán es la principal referente del Movimiento Popular Jujeño, un partido que hasta hace poco estaba al borde de perder su personería jurídica y que logró regresar al escenario electoral a partir de la alianza con La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de 2025.
El resultado fue mucho más importante de lo que muchos dirigentes libertarios esperaban.
Bárbara Andreussi, hija de Cristina Guzmán, ingresó como diputada nacional en la lista de la alianza, sorprendiendo incluso a sectores de LLA que no tenían previsto ese desenlace.
Desde entonces, Guzmán no dejó de moverse.
Recorre la provincia, recupera viejos referentes del MPJ, reorganiza la estructura partidaria y sostiene políticamente a su hija. Al mismo tiempo, cultiva vínculos con distintos sectores de la política nacional y provincial.
Su capital político no se limita a LLA.
Guzmán tiene vínculos históricos con el menemismo, mantiene diálogo con Karina Milei y ha construido relaciones diplomáticas con dirigentes políticos, embajadores y distintos sectores institucionales.
También tiene una característica que la diferencia de Quintar y Atauche: conoce el funcionamiento del Estado y utiliza ese conocimiento para atacar con argumentos concretos a la gestión de Sadir.
Cannava SA fue uno de los blancos de sus cuestionamientos más recientes.
La paradoja es evidente: mientras Quintar intenta consolidar su identidad libertaria y Atauche construye una estructura política, Guzmán puede estar construyendo algo que ninguno de los otros dos posee: un partido propio.
Y eso puede terminar siendo decisivo.
La «celestina» de una interna imposible
Durante mucho tiempo, Quintar y Atauche prácticamente no podían sentarse a tomar un café.
Sus segundas y terceras líneas discutían públicamente y la interna libertaria jujeña se convirtió en una disputa sin demasiados intentos de disimulo.
En ese escenario, Cristina Guzmán terminó cumpliendo un papel inesperado: el de mediadora.
Habla con ambos, participa de actividades políticas de los dos sectores y aprovecha cada encuentro para fortalecer su propia construcción.
Según pudo reconstruirse en el ámbito político, Guzmán habría tenido un papel importante para que Quintar y Atauche pudieran comenzar a mantener un diálogo más adulto de cara a 2027.
No significa que hayan dejado de competir.
Significa que entendieron que destruirse mutuamente puede ser peor que competir ordenadamente.
Y ese pequeño cambio puede ser el comienzo de una nueva etapa dentro de LLA Jujuy.
Pero hay alguien que todavía no habló: Buenos Aires
El verdadero problema para los tres dirigentes es que la candidatura de LLA en Jujuy no se resolverá necesariamente en Jujuy.
Karina Milei y Lule Menem vienen conversando con distintos gobernadores y buscando acuerdos territoriales que permitan sostener la estrategia nacional de cara a 2027.
Jujuy no parece ser la excepción.
La conducción nacional sabe que Carlos Sadir buscará la reelección y que, al mismo tiempo, no parece existir margen político para imaginar un frente electoral formal entre la UCR gobernante y La Libertad Avanza.
Pero una cosa es no integrar una alianza y otra muy distinta es enfrentar una elección territorial con toda la fuerza de LLA.
Ahí aparecen diferentes escenarios.
Buenos Aires podría elegir al candidato libertario que menos mida y que, por lo tanto, tenga escasas posibilidades de poner en riesgo la reelección de Sadir.
Podría impulsar un «cuarto» candidato, con poco recorrido y menor capacidad competitiva.
Podría promover a algún dirigente que todavía no aparece en la primera línea de la interna.
O incluso podría tolerar —o impulsar— una fragmentación del voto libertario con dos candidatos que compitan entre sí y terminen neutralizándose.
En cualquiera de esos escenarios, Quintar y Atauche podrían quedar fuera de la verdadera discusión.
Y Guzmán podría ser la que más gane.
Porque mientras los dirigentes libertarios dependen de la decisión de la conducción nacional, el MPJ tiene una estructura propia que puede crecer independientemente del resultado de esa interna.
Con una alianza electoral, Guzmán podría intentar sumar diputados provinciales, concejales, intendentes o comisionados municipales y, de esa manera, reconstruir el partido que hasta hace muy poco estaba al borde de desaparecer.
Es decir: mientras otros disputan el control de LLA, Guzmán puede estar reconstruyendo el MPJ.
La escena que dejó más preguntas que respuestas
La interna adquiere todavía más particularidades cuando se observa lo que ocurrió en la Legislatura provincial durante la interpelación al ministro de Turismo y Cultura, Federico Posadas.
El bloque de diputados de La Libertad Avanza mantuvo un llamativo bajo perfil durante una jornada en la que el ministro del Gobierno de Sadir quedó expuesto a los cuestionamientos de la oposición.
El protagonismo terminó quedando fundamentalmente en manos del radicalismo y del peronismo.
La pregunta política es inevitable:
¿Por qué una fuerza que pretende disputar el poder provincial en 2027 mostró semejante tibieza frente a uno de los ministros del riñón político de Carlos Sadir?
Posadas, además, no es un funcionario cualquiera. Es un ministro con flancos para ser cuestionado tanto desde la izquierda como desde la derecha.
Sin embargo, los libertarios eligieron no ocupar ese espacio.
Y allí aparece otro nombre: Federico Canedi.
El presidente del bloque de diputados provinciales de LLA es un dirigente vinculado a la conducción nacional de La Libertad Avanza a través de Lule Menem. Antes de llegar a la Legislatura, Canedi tuvo responsabilidades en Trenes Argentinos.
Ese antecedente alimenta especulaciones dentro de la propia política jujeña.
¿Canedi conoce algo de la estrategia nacional que todavía no conocen Quintar y Atauche?
¿La conducción nacional evalúa una alternativa diferente para Jujuy?
¿Existe la posibilidad de que aparezca un candidato con perfil menos confrontativo y más permeable a un acuerdo territorial?
Incluso comenzó a circular una hipótesis todavía más audaz: que un dirigente de nombre Federico pueda terminar ocupando un lugar central en la estrategia electoral de 2027.
Federico Canedi podría ser una alternativa propia de LLA.
Federico Posadas podría convertirse, eventualmente, en una pieza de algún entendimiento político más amplio.
Por ahora, no hay elementos para afirmar que exista semejante acuerdo.
Pero la política jujeña funciona muchas veces a partir de conversaciones que no aparecen en los comunicados oficiales.
Y por eso las preguntas quedan abiertas.
¿Posadas viaja a Buenos Aires y mantiene conversaciones con referentes libertarios?
¿Canedi sabe algo que el resto del bloque desconoce?
¿La conducción nacional está preparando una alternativa diferente a Quintar y Atauche?
¿O simplemente LLA todavía no decidió qué hacer con Jujuy?
Rari, dirían los jóvenes de hoy.
El poder nacional por encima de las ambiciones locales
Los tres actores tienen algo en común: necesitan a Buenos Aires.
Quintar necesita que Karina Milei y Lule Menem lo bendigan.
Atauche necesita que la conducción nacional valore su construcción territorial y su relación institucional.
Guzmán necesita que la alianza con LLA continúe siendo funcional para fortalecer al MPJ.
Pero también hay una diferencia fundamental.
Quintar y Atauche necesitan saber quién será el candidato de LLA.
Guzmán puede ganar incluso si no lo es.
Porque su verdadero objetivo parece ser otro: reconstruir un partido provincial con representación institucional propia.
Y esa puede terminar siendo la gran paradoja de la interna libertaria jujeña.
Mientras Manuel Quintar sobrevuela San Salvador de Jujuy en un helicóptero amarillo con la inscripción «Milei 2027», exhibiendo una estética política que busca ser tan disruptiva como la del Presidente; mientras Atauche reúne concejales y construye estructura; y mientras Cristina Guzmán recorre la provincia y cuestiona al Gobierno de Sadir, el futuro de los tres puede estar siendo decidido a cientos de kilómetros de Jujuy.
Porque en La Libertad Avanza, al menos hasta ahora, la última palabra no la tiene el dirigente que más grita, el que más estructura construye ni el que más recorre la provincia.
La tiene Karina Milei.
Y si la prioridad es garantizar la reelección de Javier Milei, cualquier candidatura provincial será apenas una pieza dentro de un tablero mucho más grande.
En ese tablero, Quintar puede perder.
Atauche también.
Guzmán, en cambio, podría ganar incluso perdiendo la interna.
Porque mientras todos miran quién se queda con LLA, ella está intentando que, pase lo que pase con LLA, el Movimiento Popular Jujeño vuelva a tener poder.
Y quizá esa sea la jugada más política de todas.
