El Tribunal Oral Federal N° 4 condenó a cinco años de prisión al jujeño Néstor Ulloa, exgerente general de Nación Fideicomisos S.A., al encontrarlo responsable de los delitos de cohecho pasivo y administración fraudulenta en el marco de la causa conocida como caso Skanska, considerada el primer gran escándalo de corrupción durante los gobiernos kirchneristas.
En la misma sentencia fueron condenados el exministro de Planificación Federal Julio De Vido y el exsecretario de Obras Públicas José López, quienes también recibieron penas de cinco años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, tal como había solicitado el fiscal federal Abel Córdoba.
Un cargo clave en el manejo de la obra pública
Ulloa llegó en 2003 a la gerencia general de Nación Fideicomisos, una sociedad vinculada al Banco Nación que administró fideicomisos destinados al financiamiento de numerosas obras públicas impulsadas durante la gestión de Néstor Kirchner.
Su designación estuvo respaldada políticamente por el entonces gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, y también contó con el impulso de Marcelo Quevedo Carrillo, dirigente jujeño, empresario tabacalero y Guillermo Jenefes, exvicepresidente del Banco Nación y exvicegobernador de la provincia.
Desde ese cargo, Ulloa tuvo participación en la administración de los fondos destinados a grandes proyectos de infraestructura ejecutados en distintos puntos del país.
El caso Skanska
La investigación judicial se originó por presuntas irregularidades en la ampliación de los gasoductos Norte y Sur, adjudicada en 2004 a la empresa sueca Skanska. La Justicia determinó que, durante la ejecución de esas obras, se montó un esquema de pago de sobornos mediante facturación apócrifa para beneficiar la contratación y el financiamiento de los proyectos.
Tras un extenso proceso judicial, el Tribunal concluyó que existieron maniobras de corrupción vinculadas a funcionarios públicos y empresarios, motivo por el cual condenó a Ulloa, De Vido y López por su participación en los hechos.
Los antecedentes en Jujuy
Mucho antes de la sentencia por el caso Skanska, el nombre de Néstor Ulloa ya había generado repercusiones en Jujuy.
Durante la investigación por las presuntas coimas en la obra de los gasoductos, trascendió un supuesto memorando interno que mencionaba que Ulloa habría recomendado a Skanska adquirir facturas de la firma Infiniti, utilizada para canalizar pagos irregulares. Esa documentación formó parte de las actuaciones que impulsaron la causa, aunque el proceso judicial continuó durante años hasta arribar a la condena conocida esta semana.
Además, años atrás también fue objeto de cuestionamientos políticos en la provincia por la participación de Jumi SRL, empresa perteneciente a un familiar suyo, en una unión transitoria de empresas que obtuvo la adjudicación para construir un puente sobre el río Grande. La Legislatura de Jujuy analizó el incremento que registró el presupuesto de la obra durante su ejecución, aunque ese episodio siguió un recorrido distinto al expediente Skanska y no forma parte de la condena dictada por el Tribunal Oral Federal N° 4.
Con esta sentencia, uno de los jujeños que ocupó un lugar estratégico en el sistema de financiamiento de la obra pública nacional quedó condenado en una de las causas de corrupción más emblemáticas de las últimas dos décadas, aunque el fallo aún puede ser revisado por instancias superiores mediante los recursos previstos por la legislación vigente.
