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¿Se rompe Jujuy Crece?: la interna entre Sadir y Morales amenaza con fracturar al oficialismo en la Legislatura

En el entorno del gobernador comenzó a discutirse la posibilidad de que entre cinco y ocho diputados que responden a Carlos Sadir conformen un bloque propio. No existe todavía una decisión formal, pero la alternativa gana fuerza frente al malestar por las decisiones tomadas sin consenso y por la persistente influencia de Gerardo Morales sobre el rumbo político del Gobierno provincial. La interpelación a Federico Posadas terminó de exponer una disputa que ya trasciende las diferencias personales y pone en juego el poder político de cara a las próximas elecciones.

La interna del oficialismo jujeño ingresó en una etapa de mayor tensión. En las últimas horas comenzó a circular con fuerza la posibilidad de que entre cinco y ocho diputados de Jujuy Crece, la alianza que sostiene al Gobierno provincial, puedan avanzar en la conformación de un bloque propio, separado de la estructura legislativa que hasta ahora comparten con el sector referenciado en Gerardo Morales.

No se trata, por ahora, de una decisión formal ni existe una presentación ante la Presidencia de la Legislatura que confirme la ruptura. La alternativa es discutida dentro de las huestes del gobernador y aparece como una de las respuestas posibles frente al creciente malestar con el funcionamiento del oficialismo legislativo y, particularmente, con la influencia que todavía conserva Morales sobre decisiones políticas que el sector de Sadir considera que deberían quedar bajo la conducción del actual gobernador.

La posibilidad de conformar un bloque propio sería, en ese sentido, consecuencia de una acumulación de tensiones que tuvo su último capítulo en la interpelación al ministro de Turismo y Cultura, Federico Posadas, y en el comunicado posterior del bloque radical para responder a sus declaraciones.

Según fuentes legislativas, ese pronunciamiento no habría contado con la consulta ni con el conocimiento de todos los integrantes del espacio, en particular de aquellos que responden al gobernador Carlos Sadir. La situación habría generado malestar entre esos legisladores, que quedaron asociados a una respuesta política que no necesariamente compartían.

El planteo que comienza a ganar espacio entre los dirigentes cercanos al gobernador es que, si el bloque radical pretende tomar decisiones políticas en nombre de todo el oficialismo sin consultar al sector que conduce el Ejecutivo, entonces podría ser necesario discutir una nueva organización parlamentaria.

Posadas, la interpelación que aceleró el malestar

El conflicto tiene un trasfondo que excede largamente la figura del ministro Posadas. La interpelación en la Legislatura expuso una disputa de poder que, según distintas versiones políticas, viene creciendo alrededor de las decisiones del gobernador y de los intentos de Gerardo Morales por conservar influencia sobre el rumbo de la administración provincial.

El episodio se produjo luego de que Posadas, al salir de la interpelación, advirtiera que el Gobierno no podía tener un doble comando y que el único que debía conducir era Sadir. La frase fue interpretada en el oficialismo como una alusión directa a las tensiones con Morales y a las diferencias sobre quién fija los tiempos y las decisiones políticas de la gestión.

En ese contexto, también circularon versiones sobre la presunta colaboración de legisladores radicales con diputados del Partido Justicialista para reunir información y documentación que permitieran avanzar con la interpelación. Esas versiones profundizaron las sospechas dentro del oficialismo y alimentaron el malestar entre los sectores que consideran que las diferencias internas terminaron perjudicando a un ministro del propio Gobierno.

La reacción posterior del bloque radical habría sido el detonante inmediato. Para los diputados cercanos a Sadir, el problema no habría sido solamente el contenido del comunicado, sino también la forma en que se habría decidido emitirlo, sin un acuerdo previo de todos los integrantes.

La sensación que comienza a instalarse entre los dirigentes del oficialismo es que existe un límite que podría estar cerca de alcanzarse: continuar compartiendo una estructura legislativa en la que algunos sectores toman decisiones políticas que comprometen al conjunto sin que exista una consulta efectiva con el gobernador.

La disputa por la Capital y la sucesión política

Detrás de la crisis legislativa aparece otra discusión de fondo: la disputa por las candidaturas y el futuro político de San Salvador de Jujuy.

De acuerdo con versiones que circulan en ámbitos políticos, Gerardo Morales habría impulsado la idea de que el actual intendente capitalino, Raúl «Chuli» Jorge, no volviera a competir por el cargo, para abrirle paso al joven dirigente Adriano Morone, identificado con el sector moralista.

Esa posibilidad habría profundizado el malestar en el entorno del gobernador. La discusión no se limitaría a la elección de un candidato, sino que involucraría la capacidad de Sadir para resolver la estrategia electoral de su propio espacio sin presiones externas.

En el oficialismo señalan que Morales habría intentado acelerar definiciones y condicionar las decisiones del mandatario, incluso mediante planteos en el Comité Provincia de la Unión Cívica Radical. La eventual candidatura de Jorge se convirtió así en otro frente de conflicto entre dos sectores que todavía comparten una estructura partidaria, pero que cada vez parecen tener menos coincidencias sobre el rumbo político.

Bernis, Posadas y una relación deteriorada

La crisis también tiene como telón de fondo el deterioro de la relación entre el vicegobernador Alberto Bernis y el ministro Posadas, un vínculo que, según dirigentes que conocen la interna, nunca fue particularmente sólido y que habría empeorado durante los últimos meses.

Allegados a Bernis sostienen que Posadas habría difundido mediciones de opinión en las que el vicegobernador aparecía con resultados desfavorables, con el supuesto objetivo de debilitar sus posibilidades de integrar una futura fórmula gubernamental. También le atribuyen aspiraciones de competir por una banca en la Cámara de Diputados de la Nación.

Posadas, por su parte, conoce desde adentro el funcionamiento del espacio que lideró Morales. Fue funcionario durante su gestión y, según reconstruyen dirigentes que integraron aquella estructura, mantenía una posición de cercanía política con el exgobernador. Su trayectoria incluye además el trabajo con estudios de opinión pública, una actividad a la que se dedica desde hace años.

Precisamente, esa experiencia habría convertido a las encuestas en otro terreno de disputa entre los distintos sectores del oficialismo. En una interna donde las candidaturas comienzan a ocupar un lugar central, las mediciones dejan de ser simples herramientas de diagnóstico y pasan a integrar la discusión sobre quién tiene mejores posibilidades electorales y quién debería ceder espacio.

Los nombres que aparecen en la alternativa de un nuevo bloque

Mientras la definición política todavía estaría pendiente, en los pasillos legislativos circulan nombres de diputados que podrían acompañar una eventual conformación de un nuevo espacio.

Entre ellos se menciona a las diputadas Mariela Ortiz, Alejandra Mollón y María Teresa Agostini, además de los legisladores Mario Lobo y Ramón Ángel Neyra. También aparecen, en algunas versiones, Navarro y Gutiérrez, entre otros.

La integración definitiva del eventual bloque no está confirmada. Tampoco se habría presentado formalmente la documentación necesaria para oficializar su constitución.

Por eso, dentro del propio oficialismo se reconoce que todavía existen conversaciones y que la posibilidad de una ruptura podría modificarse de acuerdo con la evolución de la interna política.

La ausencia del vicegobernador Bernis, quien participa del Parlamento del NOA en Corrientes, y el viaje del jefe del bloque oficialista, Santiago Jubert, por el fallecimiento de un familiar, habrían coincidido con un momento de definiciones y movimientos dentro del espacio.

De concretarse una ruptura, el oficialismo dejaría de funcionar como una bancada homogénea y quedaría obligado a reordenar sus relaciones internas y sus estrategias de negociación en la Legislatura.

Un nuevo equilibrio de fuerzas

La eventual fragmentación de Jujuy Crece tendría consecuencias concretas en el funcionamiento parlamentario. Si los números que circulan en ámbitos políticos se confirmaran, el bloque radical podría pasar de sus actuales 25 integrantes a una composición de entre 17 y 20 diputados, mientras que el sector alineado con Sadir reuniría entre cinco y ocho legisladores.

Con ese escenario, ninguno de los dos sectores tendría garantizado por sí solo el quórum propio, que requiere 25 diputados.

La nueva distribución obligaría a negociar con otras fuerzas para avanzar con los proyectos que necesiten mayorías legislativas. La Libertad Avanza cuenta con siete bancas, mientras que el sector justicialista referenciado en Rubén Rivarola tiene ocho. A ese esquema se suman los dos diputados de Primero Jujuy, espacio conducido por Carlos Haquim, y el legislador Manuel Soler, vinculado políticamente con Guillermo Snopek.

En ese escenario, Sadir podría explorar acuerdos parlamentarios con los libertarios y con sectores del peronismo, aunque cualquier entendimiento dependerá de los proyectos en discusión y de las condiciones políticas que establezca cada fuerza.

La eventual ruptura no le otorgaría automáticamente al gobernador una mayoría propia, pero sí podría modificar la dinámica de poder dentro de la Legislatura y reducir la capacidad del sector de Morales para imponer decisiones dentro del oficialismo sin negociar con sus antiguos aliados.

La autonomía de Sadir, en el centro de la discusión

En el entorno gubernamental describen la posibilidad de una ruptura como una «jugada arriesgada, pero necesaria». El argumento que comienza a repetirse es que el gobernador estaría cansado de que las decisiones de su administración queden atravesadas por disputas impulsadas desde otro sector del radicalismo.

El malestar no estaría concentrado únicamente en una persona o en un episodio puntual. Lo que se discute es la continuidad de un esquema político en el que Morales, pese a no ocupar actualmente un cargo ejecutivo en la provincia, conserva capacidad de influencia sobre dirigentes, legisladores y decisiones vinculadas con el futuro electoral del oficialismo.

En esa lectura, el problema ya no sería únicamente una diferencia de criterios con Morales, sino la posibilidad de que la conducción política de la provincia quede condicionada por una estructura paralela de poder.

Las encuestas también formarían parte de esa discusión. Según versiones del oficialismo, algunos sondeos realizados durante el año mostrarían que la relación de Sadir con Morales constituye una de sus debilidades de imagen y que una mayor autonomía respecto del exgobernador podría mejorar su posicionamiento.

Lo cierto es que la disputa por el control de la estrategia electoral, la relación con los intendentes y la definición de las candidaturas parece haber llegado a un punto de difícil retorno.

Una interna que puede cambiar el mapa político

La posibilidad de que Jujuy Crece termine fracturándose marcaría un antes y un después en la relación entre Sadir y Morales. Hasta ahora, las diferencias se habían expresado mediante cruces, declaraciones, movimientos legislativos y disputas por espacios de poder. La conformación de un bloque propio representaría un paso más: transformar una interna política en una división concreta de la representación parlamentaria.

Pero ese escenario todavía no está definido.

La incógnita es si el sector del gobernador avanzará finalmente con la presentación formal de un nuevo bloque, si las conversaciones internas permitirán recomponer la relación con el radicalismo o si la amenaza de ruptura funcionará como una herramienta para forzar una nueva distribución de poder dentro del oficialismo.

Lo que parece claro es que el hartazgo con la influencia de Morales dejó de ser un comentario aislado entre dirigentes y comenzó a transformarse en una discusión concreta sobre cómo debe funcionar el oficialismo en la Legislatura.

La pelea por las candidaturas, la disputa por San Salvador de Jujuy, la relación entre Sadir y Morales y las diferencias sobre quién conduce políticamente el espacio convergieron en un mismo escenario.

Sadir enfrenta ahora una definición política de fondo: continuar administrando las tensiones dentro de una estructura compartida o avanzar hacia una mayor autonomía, aun cuando eso implique modificar el mapa legislativo que sostiene a su propio Gobierno.

La cuerda lleva tiempo tensándose. Y aunque todavía no se rompió, dentro de las huestes del gobernador ya se discute seriamente qué hacer si finalmente termina por cortarse.

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