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Paso de Jama

Chile cerró el Paso de Jama, hay miles de varados en la frontera mientras el gobierno nacional brilla por su ausencia

Desde el lunes 19 de enero, el gobierno de Chile mantiene cerrado el Paso Internacional de Jama, que conecta la provincia de Jujuy con San Pedro de Atacama, argumentando la existencia de una supuesta alerta meteorológica en la ruta. Sin embargo, según la información oficial del propio servicio meteorológico chileno, dicha alerta no existía al momento del cierre ni en los días posteriores, lo que deja en evidencia una decisión arbitraria y sin sustento técnico.

La medida, que se prolongará hasta el lunes 26 de enero, mantiene varados a cientos y cientos de jujeños y salteños, además de turistas de otros países, en uno de los puntos más inhóspitos del territorio argentino: la Puna, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Una frontera en medio del abandono

El Paso de Jama no cuenta con infraestructura para contener una situación de emergencia de éste tipo. Del lado chileno no hay absolutamente nada, más allá de las oficinas de Aduana y Migraciones. Del lado argentino, apenas un caserío mínimo, una estación de servicio YPF y poco más.

En ese contexto extremo, las temperaturas nocturnas descienden abruptamente, el frío es severo incluso en verano y la escasez de oxígeno es una constante. Entre las personas varadas hay niños, adultos mayores y familias enteras, muchas de ellas viajando hacia Iquique, un destino habitual de vacaciones para jujeños y salteños por su cercanía y costos accesibles.

La alerta que nunca existió

Mientras Chile sostiene que el cierre responde a “condiciones climáticas adversas”, los reportes oficiales del servicio meteorológico chileno no registran alertas desde el lunes 19, fecha exacta en que se tomó la decisión de cerrar el paso.

Más aún: quienes lograron transitar la ruta hasta ayer coincidieron en que las condiciones de visibilidad y climáticas eran absolutamente normales, sin nieve, sin tormentas y sin riesgo alguno que justificara el corte. La contradicción entre los datos oficiales y la realidad en el terreno vuelve incomprensible y sospechosa la medida adoptada por el país vecino.

Un Estado nacional ausente

Pero si la decisión chilena resulta cuestionable, la respuesta del Estado argentino es lisa y llanamente escandalosa. Durante días, no hubo información oficial, advertencias preventivas ni comunicados públicos que alertaran a los argentinos que pretendían viajar o regresar por Jama.

La Cancillería argentina reaccionó tarde y mal. Recién ayer, cuando la situación ya estaba completamente desbordada por los reclamos de los varados y la presión mediática, comenzaron a ensayarse gestiones diplomáticas.

La intervención se dio a través de la diputada nacional Bárbara Andreussi, quien gestionó que el embajador argentino Jorge Faurie presentara una nota ante la Cancillería, entre otras acciones desarrolladas marginalmente por otros diputados de LLA.

Migraciones: sabían y callaron

La pasividad de los organismos nacionales con presencia en el lugar agrava aún más el cuadro. Migraciones y Aduana argentinas, que cuentan con oficinas permanentes en Jama, conocían perfectamente lo que estaba ocurriendo.

El titular de Migraciones – Delegación Jujuy, Roque Pereyra, no emitió advertencias públicas, no informó preventivamente a los viajeros y tampoco activó protocolos de contención. Nadie avisó. Nadie alertó. Nadie se hizo cargo.

En un gobierno nacional donde la obediencia ciega parece valer más que la responsabilidad institucional, los funcionarios de territorio prefirieron el silencio antes que asumir decisiones, como si advertir a la población fuera una falta y no una obligación.

Un canciller ausente en Davos

Mientras cientos de argentinos pasaban noches enteras en la Puna, el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Pablo Quirno, se encontraba en Davos, celebrando la muerte de Nicolás Maquiavelo, como si ese gesto simbólico resolviera los problemas urgentes y concretos del país.

La política exterior argentina, al menos en este caso, brilló por su ausencia, dejando a familias enteras libradas a su suerte en uno de los puntos más extremos del territorio nacional.

Un gesto de la Provincia de Jujuy

El Gobierno de la provincia de Jujuy, pese a no tener competencia ni responsabilidad directa en la cuestión internacional, realizó gestiones que permitieron que ayer el paso se abriera durante apenas unos minutos, únicamente para que cruzaran quienes habían quedado allí desde la noche anterior. No todos lograron pasar, y la mayoría continúa varada.

También mantiene en alerta al SAME, observando la provisión de oxígeno para las personas que se pudieran ver afectadas por la altura.

Jama también es Argentina

Jama no es la Ruta 2 rumbo a Mar del Plata. No hay cámaras de televisión mostrando paisajes ni funcionarios sonriendo en temporada alta. Pero Jama es Argentina, aunque algunos funcionarios nacionales no lo recuerden —o no sepan siquiera ubicarla en el mapa—.

Y los ciudadanos abandonados allí, también lo son.

El silencio, la improvisación y la falta de respuestas del Gobierno nacional no solo exponen una alarmante desidia, sino que configuran un abandono concreto de argentinos en situación de riesgo, en nombre de una gestión que parece más preocupada por gestos ideológicos en foros internacionales que por la vida real de su gente.

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