El escenario financiero de marzo de 2026 revela una brecha crítica: mientras las grandes empresas mantienen niveles de cumplimiento óptimos, las Pymes y las familias argentinas han comenzado a mostrar signos de asfixia financiera, con niveles de irregularidad que se duplicaron en el último semestre.
El panorama del crédito en Argentina ha comenzado a mostrar grietas estructurales. Según los últimos datos consolidados del Banco Central (BCRA) y reportes de agencias internacionales como Moody’s, el cumplimiento de las obligaciones comerciales avanza de manera desigual, marcando una peligrosa divergencia según el tamaño del actor económico.
1. La brecha corporativa: Grandes empresas vs. Pymes
El mercado crediticio argentino presenta una alta concentración: el 42% del volumen total de préstamos está en manos de apenas el 0,3% de las sociedades (grandes corporaciones). Esta asimetría se refleja directamente en la capacidad de repago:
* Grandes Compañías: Exhiben un índice de morosidad de apenas el 0,9%. Su acceso a diversas fuentes de fondeo y gestión de liquidez les permite operar con margen.
* Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes): La irregularidad trepa al 4%. Para este segmento, el crédito es un recurso operativo cotidiano; la falta de ventas y la carga financiera han forzado el incumplimiento de compromisos bancarios.
2. Sectores en la «Zona Roja»
Al segmentar la cartera comercial, el informe identifica tres realidades distintas:
* Construcción: Encabeza el ranking de morosidad debido a la parálisis de obras de infraestructura y el alza en los costos de insumos.
* Comercio Minorista: Segundo sector más afectado. El consumo deprimido resiente la cadena de pagos, obligando a las empresas a priorizar salarios por sobre las cuotas bancarias.
* Agro y Energía: Funcionan como el contrapeso del sistema. Su perfil exportador les permite mantener indicadores sólidos, evitando un colapso mayor en las cifras globales.
3. El fenómeno de la «Doble Deuda» en los hogares
El deterioro financiero en las familias es cuantitativo y cualitativo. Actualmente, 20,5 millones de personas (uno de cada dos adultos) poseen algún tipo de deuda, un crecimiento del 8% interanual.
Un dato alarmante es el incremento del 29% en la cantidad de personas «doblemente endeudadas»: individuos que registran impagos simultáneos tanto en el sistema bancario como en el circuito no bancario. En los últimos dos años, el crédito dejó de ser una herramienta de consumo para convertirse en un «ingreso complementario» para cubrir necesidades básicas.
4. Proyecciones y advertencias de riesgo
La consultora LCG advierte que la mora comercial se aceleró drásticamente en la segunda mitad de 2025, pasando del 1% en mayo al 2,5% en diciembre. Esta tendencia se vincula directamente a la ausencia de motores de expansión económica.
Por su parte, la calificadora Moody’s emitió una alerta sobre la calidad de los activos del sistema financiero. La agencia subraya que la persistente inflación y la caída en los ingresos reales seguirán erosionando la capacidad de pago durante gran parte de 2026. El endurecimiento de las condiciones bancarias ante el riesgo de impago amenaza con generar un «círculo vicioso» de menor oferta de crédito y mayores dificultades de repago.
