La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió que la economía mundial enfrenta presiones simultáneas por los altos precios de la energía, el aumento de la deuda pública y el impacto de la inteligencia artificial. También reclamó políticas fiscales y monetarias más prudentes.
Georgieva sostuvo que la inteligencia artificial impulsa la demanda y la actividad en las economías avanzadas, pero advirtió que los precios elevados de la energía generan un efecto negativo sobre la inflación y el crecimiento.
Según el FMI, los futuros del petróleo Brent anticipan valores altos hasta 2027. El organismo señaló que un encarecimiento prolongado de la energía presiona sobre la inflación, las tasas de interés y los costos de financiamiento.
La titular del Fondo también alertó que la deuda pública mundial se encuentra cerca de los niveles más altos desde la Segunda Guerra Mundial y podría superar el 100% del producto bruto global antes de 2030.
El impacto de la inteligencia artificial
El organismo identificó a la inteligencia artificial como un factor capaz de impulsar la actividad económica mediante el aumento de la inversión y la demanda. Sin embargo, Georgieva advirtió que la expansión del sector también puede generar riesgos si las expectativas sobre sus beneficios no se cumplen.
La titular del FMI describió un escenario de fuerzas contrapuestas: la IA actúa como un impulso positivo, mientras que el shock energético y los elevados niveles de endeudamiento ejercen presión sobre el crecimiento.
El Fondo también señaló que persisten presiones inflacionarias asociadas con la infraestructura necesaria para desarrollar la IA, los precios de la energía y los alimentos, los aranceles, el gasto en defensa y el costo del servicio de la deuda.
Críticas a los subsidios generalizados
En otro documento, el FMI cuestionó los subsidios generales a las tarifas energéticas y a los combustibles. El organismo los definió como costosos e ineficientes, y recomendó reemplazarlos por transferencias temporales y focalizadas para los hogares más vulnerables.
El Fondo sostuvo que los subsidios energéticos benefician de manera desproporcionada a los sectores de mayores ingresos. Según el informe citado, menos de 20 centavos de cada euro destinado a esos subsidios llegan al 20% más pobre de la población.
Para la Argentina, el planteo respalda la continuidad de la reducción de subsidios universales y su reemplazo por esquemas segmentados, como la tarifa social. Desde diciembre de 2023 hasta septiembre de 2026, la canasta de servicios públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires aumentó 867%, frente a una suba estimada de 254% en el nivel general de precios.
Las advertencias fueron formuladas antes de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, previstas en Bangkok entre el 12 y el 18 de octubre.
