El Gobierno Nacional decidió postergar el tratamiento de las reformas laboral e impositiva hasta después de las elecciones legislativas de octubre de 2025 para evitar nuevos retrocesos en el Congreso y aprovechar un escenario parlamentario más favorable a partir de diciembre. La Casa Rosada confía en que, con una posible mayor cantidad de bancas propias luego del recambio legislativo, podrá avanzar con estas reformas estructurales que considera claves para la gestión del presidente Javier Milei.
Actualmente, el oficialismo no cuenta con mayoría propia en el Congreso, lo que dificultó la aprobación de recientes proyectos como el aumento de las jubilaciones, generando señales de alerta desde el Ejecutivo. Por esta razón, prefieren trabajar internamente y en espacios de diálogo como el Consejo de Mayo para ir preparando el terreno antes de presentar formalmente las iniciativas cuando el contexto legislativo sea más favorable.
La reforma laboral, que incluye cambios para promover el trabajo formal y ajustes en vacaciones e indemnizaciones, es un proyecto todavía en discusión con detalles no definidos, y la reforma impositiva también está en fase de elaboración técnica dirigida por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. La expectativa oficial es que estas reformas puedan comenzar a debatirse en noviembre o diciembre tras los comicios, cuando la composición del Congreso podría facilitar su aprobación.
En definitiva, la estrategia del Gobierno es esperar a que pasen las elecciones para contar con un Congreso más amigable y así evitar rechazos legislativos que entorpezcan la implementación de las reformas que considera fundamentales para su mandato.
