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¿Gerardo Morales quiere volver? ¿Lisandro Aguiar candidato?

Durante los últimos días, los usuarios de redes sociales, seguramente percibieron en el “scrolleo” videos de Gerardo Morales, ex gobernador, reunido con Intendentes y sonriendo en fotos con sus admiradores ocasionales. La pregunta que ronda en aquellos que miran la política no se hizo esperar: ¿Gerardo quiere volver?

Mientras algunos, desde el Comité Provincia, insisten en decir que sólo se trata de la necesidad de “no ser olvidado”, lo cierto es que nadie llama a un intendente (sabiendo que no le pueden decir que no) pide que le armen reuniones con vecinos, viaja con equipo de prensa, se saca fotos y arma videítos con la musiquita que lo llevó a la gobernación en 2015 – como si el tiempo no hubiera pasado –  sólo para que no lo olviden. Tal vez no lo diga, pero un político como Gerardo, siempre quiere ser, siempre quiere volver.

¿Volver a dónde? Por estas horas se discute en todas las mesas políticas quiénes son los nombres para integrar las listas de candidatos a diputados nacionales que competirán en octubre próximo, en el marco de las elecciones nacionales de legisladores. Esa es la consigna de los gerardistas y de los que añoran los tiempos de Morales en el poder de la provincia. Dejar decir, dejar hacer, para ir preparando el terreno y que al final del camino finalmente se imponga la candidatura del otrora dueño del poder en la Unión Cívica Radical de Jujuy.

Lo cierto es que según los encuestadores del propio oficialismo, Morales no estaría en condiciones hoy de ganar, en realidad estaría en condiciones de producir una derrota al oficialismo local de tal magnitud que pudiera ser peor a la debacle del 2023 en el que la UCR salió tercero no llegando ni a los 100.000 votos.

En el gobierno, el nombre de Morales es incómodo, porque Carlos Sadir, actual titular del Ejecutivo Provincial, fue construyendo una relación constructiva con el gobierno nacional, desde el desconocimiento total de las figuras que llegaron a la Casa Rosada de la mano de Javier Milei, y poco a poco fue consolidando una posición de diálogo que terminó beneficiando a la gestión provincial. Gestión que a su vez tiene que hacer frente a los pagos por préstamos que tomó Morales durante su tiempo como gobernador, por ejemplo. Es conocido que el actual Presidente ha destratado a Morales desde tiempos en que Milei era panelista televisivo.

Morales sabe que puede afectar la gobernabilidad de Sadir si es que pugna por ser candidato y finalmente lo es, pero también sabe que Sadir no tiene obsesión con el poder, por lo que si a Sadir le fuera mal, quizás el más afectado sea el propio Morales y todo el andamiaje de poder que construyó como sistema a partir del 10 de diciembre de 2015. Ergo, el más afectado por un fracaso de Sadir sería Morales y no el propio primer mandatario actual.

Por esa razón, mientras Morales sale de gira visitando a viejos amigos intendentes, y esos mismos intendentes luego peregrinan por la Casa de Gobierno pidiendo perdón a los hombres de confianza de Sadir, desde la mesa chica del gobierno deciden los próximos pasos a seguir, entre ellos, definir al candidato a diputado nacional que responda realmente al gobernador.

El nombre que todos repiten como mantra es Lisandro Aguiar. El concejal Aguiar fue hombre de confianza del intendente Raúl Chuly Jorge, y hoy integra el grupo de mayor acercamiento al titular del Ejecutivo Provincial. Aguiar, por propia decisión no renovó su banca como concejal, lo que abrió un abanico de especulaciones respecto de su futuro, especulaciones que el actual presidente del Concejo Deliberante capitalino no se encargó de negar ni de confirmar.

Lo cierto es que Aguiar cumple con varias condiciones por las que el “sadirismo” lo elegiría como candidato a representar al oficialismo en la Cámara de Diputados de la Nación, a saber: es conocido en San Salvador de Jujuy, no es necesario presentarlo; tiene pertenencia radical irreprochable y gran aceptación entre quienes integran las organizaciones e instituciones intermedias de la Capital, bastión innegociable en una elección provincial; tiene gran capacidad de dialogo y hoy es hombre de Sadir. Ésta última condición es necesaria y hasta excluyente para la mesa chica del oficialismo, dado que frente a la debilidad legislativa del gobierno nacional, las negociaciones con los gobernadores pasan por las acciones de sus diputados y senadores nacionales.

Los movimientos para posicionarlo a nivel provincial se están analizando. Una alternativa es que Aguiar pida licencia en el Concejo Deliberante y ocupe un ministerio en el gabinete, de manera tal de recorrer la provincia junto al gobernador, haciendo gestión. Si así ocurriera, aunque sólo se trataría de una alternativa que hoy no cuenta con la decisión plena del gobernador Sadir, Aguiar dejaría vacante no sólo su banca de concejal sino la presidencia del cuerpo de ediles municipales de la Capital.

Ese lugar, según el paladar del “sadirismo” debiera ser ocupado por el concejal Gastón Millón. Por un lado porque es el concejal que por su paso por la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad, mejor conoce la gestión y administración de la comuna y porque es un hombre cercano al actual intendente Raúl “Chuly” Jorge. Pero también serviría para obturar las aspiraciones del recientemente electo Ramiro Tejeda, que ya muestra su apetencia de presidir el Concejo Deliberante para luego dar el salto hacia su candidatura a intendente con vistas al 2027. Tejeda sería “el hombre” de Gerardo Morales para terminar por fin con la hegemonía Chulista en la ciudad. Al “sadirismo” todo lo que suene a Morales, no le estaría cayendo muy bien.

La interna entre Gerardistas nostálgicos y Sadiristas empoderados está más al rojo vivo que nunca, sino habría que auscultar lo que ocurre con la Ministra de Educación, Miriam Serrano que recibe críticas a diestra y siniestra, pero se mantiene en el cargo aferrada a la figura de Gerardo.

Capítulo aparte es lo que ocurre en el peronismo vernáculo, sus internas y la espera de una bendición de la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien desde su celda vip es quien aún tiene el poder de decidir la candidatura de Leila Chaher y la resolución de la interna justicialista jujeña.

Los libertarios por su lado, esperan la orden de Karina Milei y los Menem, quienes seguramente estarán buscando en la agenda a viejos amigos menemistas de Jujuy para designarlos como candidatos locales. Pero eso es harina de otro costal.

Por Rosario Agostini

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