La Libertad Avanza en Jujuy está atravesada por tensiones personales, disputas de poder y la aparición de nuevos actores que reconfiguran el tablero político libertario en la provincia. Lejos de mostrar una estructura ordenada, el espacio evidencia fracturas que, aunque silenciosas en lo discursivo, se manifiestan con claridad en los movimientos de sus principales referentes.
Desde el inicio mismo de sus gestiones legislativas, la relación entre el diputado nacional Manuel Quintar y el senador nacional Ezequiel Atauche nunca fue armónica. Las diferencias, tanto políticas como personales, se arrastran desde el primer día y nunca lograron resolverse del todo. Incluso, según se supo, Quintar habría manifestado su malestar por lo que consideró una escasa participación de Atauche en la campaña electoral de octubre, situación que profundizó el distanciamiento entre ambos.
En ese contexto aparece con fuerza la figura del novel diputado nacional Alfredo González, quien comienza a ganar protagonismo dentro del espacio. González muestra gestos de cercanía con Quintar, aunque al mismo tiempo se mueve con autonomía, respaldado —según trascendió— por un vínculo directo con Karina Milei, la hermana del presidente y principal armadora política de La Libertad Avanza a nivel nacional. Esa relación le otorga un margen de maniobra propio y lo posiciona como un actor a observar dentro de la interna libertaria jujeña.
Pero el verdadero factor disruptivo en el esquema libertario provincial es la irrupción de Cristina Guzmán. De extensa trayectoria política y con una red de relaciones personales y políticas construidas durante décadas, Guzmán emerge como la dirigente con mayor experiencia en las artes de la negociación dentro del universo que hoy orbita en torno a La Libertad Avanza. Con vínculos históricos con el menemismo, relaciones fluidas con jueces de la Corte Suprema, ex presidentes latinoamericanos, funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Donald Trump y referentes de la Iglesia Católica, Guzmán sostiene desde hace años encuentros políticos de alto nivel que suelen realizarse en su domicilio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Guzmán logró sellar una alianza estratégica con los Milei que le permitió imponer al Movimiento Popular Jujeño como partido integrante del frente electoral en la provincia. Ese acuerdo derivó, primero, en la inclusión de su hija, Bárbara Andreussi, en las listas y, finalmente, en su llegada al Congreso de la Nación, consolidando así una construcción política que combina estructura territorial, experiencia y vínculos nacionales e internacionales.
En medio del maremágnum interno que atraviesa La Libertad Avanza —donde incluso la senadora Vilma Bedia alimenta aspiraciones de convertirse en candidata a gobernadora— Guzmán se muestra activa en el territorio jujeño. Recorre barrios de San Salvador de Jujuy, mantiene reuniones políticas y avanza en un armado propio que podría posicionar tanto al MPJ como a ella misma como la “candidata natural” del espacio libertario de cara a las elecciones de 2027.
Jujuyonline pudo saber, además, que Guzmán fue propuesta como posible embajadora argentina ante el Vaticano, en virtud de sus vínculos sostenidos con la Santa Sede. Sin embargo, la ex diputada nacional habría rechazado esa posibilidad con una definición política clara: “En Jujuy hay mucho por hacer”.
Cristina Guzmán fue cinco veces diputada nacional, convencional constituyente en 1994 y candidata a gobernadora en 1995. Es hija de Horacio Guzmán, fundador del Movimiento Popular Jujeño, y conoce en profundidad el funcionamiento del Estado. Ajedrecista de la negociación política y declarante hábil, logró mantenerse vigente a lo largo de los cambios de ciclo político tanto en la provincia como en el país, conservando relaciones personales que la mantienen en cercanía con los centros de poder nacional.
Mientras tanto, Atauche y Quintar ensayaron recientemente un intento de acercamiento, aunque sin señales claras de haber superado sus diferencias de fondo. González avanza con comodidad apoyado en su vínculo con Karina Milei y construye su propio perfil, y la senadora Bedia cumple disciplinadamente con las votaciones del espacio, aunque sin ocultar sus ambiciones para 2027. En ese escenario, Guzmán observa, dialoga con todos los sectores y evita involucrarse en la interna libertaria, convencida de una máxima clásica de la política: divide y reinarás.
