Una mujer de 37 años fue fatalmente baleada por un agente de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante una operación federal en esta ciudad del estado de Minnesota, en un incidente que generó confrontaciones entre autoridades locales y federales y encendió nuevamente el debate sobre el uso de la fuerza por parte de agentes migratorios en el país.
El hecho ocurrió en un barrio residencial de Minneapolis, en el marco de una amplia ofensiva de las fuerzas federales contra redes de inmigración irregular y supuestas actividades delictivas relacionadas con fraudes a programas públicos. El operativo, que involucró a cientos de oficiales desplegados en la zona, fue ordenado por el Departamento de Seguridad Nacional como parte de un paquete de medidas de control de migración en varias ciudades estadounidenses.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, el agente de ICE abrió fuego contra la mujer después de que, en su versión, ella intentó embestir a los oficiales con su vehículo durante la intervención. Las autoridades federales calificaron la acción como un acto de “defensa propia” frente a una amenaza inminente.
Sin embargo, la versión oficial fue fuertemente cuestionada por funcionarios locales y testigos presenciales. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, describió la ejecución como “irresponsable y no justificada”, afirmando haber visto imágenes del incidente que, a su juicio, contradicen la explicación del Gobierno federal. Frey llegó a solicitar públicamente que las fuerzas de inmigración se retiren de la ciudad, argumentando que su presencia está generando tensiones y peligro para la comunidad.
Organizaciones comunitarias y legisladores locales, incluido un miembro del Congreso, también expresaron su alarma por el suceso, señalando que la mujer, identificada por algunos como observadora legal de la operación, no estaba siendo investigada ni era sospechosa de delito alguno en el momento en que fue abatida. Ellos sostienen que el uso de la fuerza letal en este contexto plantea serias dudas sobre la proporcionalidad y la rendición de cuentas de las agencias federales.
En los minutos posteriores al tiroteo, grupos de residentes se congregaron en el lugar de los hechos y se registraron protestas espontáneas contra la actuación de ICE, algunas de las cuales derivaron en enfrentamientos con agentes, que respondieron con dispositivos de control de multitudes.
El caso se suma a una serie de incidentes recientes que han puesto bajo lupa las tácticas de las agencias migratorias estadounidenses, en particular el balance entre el ejercicio de autoridad y la protección de los derechos civiles de comunidades vulnerables. Las investigaciones internas y del FBI fueron anunciadas para esclarecer las circunstancias exactas de la muerte y la responsabilidad del agente involucrado.
