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Vacuna rusa: Putin dice que no se la aplicó porque no se recomienda a mayores de 60

El presidente de Rusia, Vladimir Putin , quien tiene 68 años, dijo hoy que todavía no ha recibido la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik-V, ya que aún no se recomienda para personas mayores de 60 años.

«Las vacunas que están circulando entre la población general de hoy están destinadas a personas de un determinado grupo de edad, y las vacunas aún no han llegado a personas como yo», dijo Putin durante su conferencia de prensa anual.

«Soy un ciudadano respetuoso de la ley en ese asunto, escucho las recomendaciones de nuestros especialistas y hasta ahora no la he tomado. Pero lo haré tan pronto como sea posible».

A diferencia de Gran Bretaña, donde los primeros en vacunarse están siendo los ancianos, la Sputnik V está aprobada para las personas de entre 18 y 60 años.

Un vocero del RDIF (Fondo Ruso de Inversión Directa) dijo a LA NACION que hay un ensayo clínico especial para las personas mayores de 60, que se espera que esté terminado a fines de 2020. Basándose en este estudio se tomará la decisión de administrar la vacuna a los mayores de 60.

En las campañas de vacunación, Rusia ha priorizado las personas sin enfermedades crónicas y que no están embarazadas ni amamantando.

«Tenemos una buena vacuna, a la vez segura y eficaz (…) con un nivel de protección de 96 a 97% según los expertos», dijo Putin que respondió este año a periodistas a través de una videoconferencia, debido a la pandemia del Covid-19.

El presidente ruso dijo que su país dispondrá el año próximo de «millones de dosis de vacuna». Putin consideró que Rusia había gestionado la pandemia «con dignidad» y «mejor que otros países del mundo», pero admitió que «ningún sistema (de salud) en el mundo estaba listo para afrontar» un problema de «semejante magnitud».

El vocero de Putin, Dmitry Peskov, dijo en junio que el líder ruso estaba protegido ante el coronavirus por túneles especiales de desinfección que debe atravesar cualquier persona que vaya a su residencia o se reúna con él en el Kremlin.

Asimismo, Putin es analizado de forma regular para ver si tiene el virus, agregó Peskov.

Rusia ha registrado más de 2,7 millones de infecciones y 49.000 muertos desde el comienzo de la pandemia.

Datos publicados esta semana hallaron que la vacuna Sputnik V -que fue aprobada por los reguladores rusos en agosto, después de menos de dos meses de pruebas en humanos- tiene una efectividad del 91,4%.

Dudas
Miembros del Kremlin y los medios controlados por el estado presentaron la vacuna Sputnik como un gran hito cuando se aprobó el 11 de agosto. Pero entre los rusos, las esperanzas de que el fármaco cambiara el rumbo de la crisis del coronavirus se han mezclado con los reparos y el escepticismo, reflejando las preocupaciones por cómo se aceleró el lanzamiento de la vacuna cuando aún se estaban realizando los ensayos para garantizar su efectividad y seguridad.

Rusia fue criticada a nivel internacional por autorizar una vacuna que no ha terminado los ensayos avanzados entre decenas de miles de personas, y expertos tanto dentro como fuera del país advirtieron en contra de su uso generalizado hasta que se completaran los estudios.

Pese a esas advertencias, las autoridades empezaron a ofrecerla a algunos grupos de alto riesgo como personal médico de primera línea, semanas después de autorizar el fármaco. Alexander Gintsburg, director del Instituto Gamaleya que desarrolló la vacuna, dijo la semana pasada que más de 150.000 rusos la habían recibido.

Uno de ellos era el doctor Alexander Zatsepin, especialista de Cuidados Intensivos en Voronezh, una ciudad 500 kilómetros al sur de Moscú, que se vacunó en octubre.

«Llevamos desde marzo trabajando con pacientes de Covid-19, y cada día, cuando llegamos a casa, nos preocupa infectar a nuestros familiares. De modo que cuando apareció una oportunidad de protegerles a ellos y a mí mismo, pensé que debía aprovecharla», señaló.

Sin embargo, Zatsepin dijo que seguía tomando precauciones contra los contagios porque los estudios sobre la efectividad de la vacuna aún no han terminado. «Todavía no hay confianza absoluta», dijo.

Campaña rusa
Después de que Gran Bretaña anunciara el 2 de diciembre que había autorizado una vacuna desarrollada por las farmacéuticas Pfizer y BioNTech, Putin dijo a las autoridades que comenzaran un campaña de vacunación a gran escala, mostrando el interés de Moscú por estar en la vanguardia de la lucha contra la pandemia.

Rusia autorizó su vacuna tras probarla apenas en unas docenas de personas, y la presentó como la «primera del mundo» en ser aprobada. Los desarrolladores la llamaron Sputnik V, en alusión al primer satélite del mundo, lanzado por la Unión Soviética en 1957 durante la Guerra Fría.

En juego hay algo más que el orgullo nacional. Rusia ha registrado más de 2,7 millones de casos de Covid-19 y más de 48.000 muertes, y quiere evitarle a su economía otra dañina cuarentena.

El 2 de diciembre, Putin marcó un objetivo de unos dos millones de dosis en los días siguientes. Pese al limitado suministro para un país de 146 millones de habitantes, Moscú amplió de inmediato la lista de personas que podían recibirla. La vacuna es gratuita para cualquier trabajador de instituciones educativas o de salud, tanto estatales como privadas, así como para trabajadores sociales y municipales, trabajadores minoristas y de servicios y artistas.

La Agencia Europea del Medicamento dijo no haber recibido una petición de los fabricantes para solicitar su autorización en la Unión Europea, pero se han compartido algunos datos con la Organización Mundial de la Salud. La agencia de la ONU no suele autorizar vacunas por sí sola, y espera al veredicto de agencias reguladoras. Según medios, se está considerando el empleo de la vacuna rusa en un proyecto global liderado por la OMS para distribuir vacunas contra el COVID-19 a los países más pobres.

Sus desarrolladores han dicho que los datos de los ensayos sugieren que el fármaco tiene una efectividad del 91%, una conclusión basada en 78 contagios entre casi 23.000 participantes. Son muchos menos positivos de los que acumularon las farmacéuticas occidentales en sus últimos ensayos antes de analizar la efectividad de sus candidatas a vacuna. No se han publicado datos importantes del estudio ruso, como el perfil demográfico de los participantes.

FUENTE: La Nación

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