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Impuestos al combustible: casi la mitad de lo que paga el automovilista no es nafta

Cada vez que un automovilista carga combustible en Argentina, no solo paga por el producto: una parte sustancial del precio corresponde a impuestos. Detrás del valor que aparece en el surtidor, se esconde una estructura tributaria compleja que involucra a Nación, provincias y municipios.

Según un informe reciente publicado por INFOBAE entre el 38% y el 45% del precio final de la nafta está compuesto por impuestos de distinta naturaleza.

Una carga impositiva en capas

El esquema se divide en tres niveles:

  • Nación: concentra la mayor parte de la recaudación
    • Impuesto a los Combustibles Líquidos
    • Impuesto al Dióxido de Carbono
    • IVA (21%), que por sí solo representa una porción significativa del precio final
  • Provincias: aplican tributos como Ingresos Brutos, que también impactan directamente en el valor del litro.
  • Municipios: suman tasas locales, como la de Seguridad e Higiene o la llamada “tasa vial”.

En conjunto, estos gravámenes hacen que una porción importante de cada carga no vaya a la producción ni a la comercialización del combustible, sino al Estado en sus distintos niveles.

Cuánto se paga concretamente

El desglose muestra con claridad el peso de los impuestos:

  • El IVA representa más del 14% del precio final del litro de nafta.
  • A nivel provincial, Ingresos Brutos suma cerca de un 3% adicional.
  • Las tasas municipales, aunque menores individualmente, también se acumulan y encarecen el valor final.

El resultado es un precio donde el componente fiscal tiene un peso determinante.

Un factor clave detrás de los aumentos

En un contexto de subas constantes —como el que se viene registrando en marzo— los impuestos juegan un rol central. No solo porque forman parte del precio, sino porque:

  • Se actualizan periódicamente por inflación
  • Algunos aumentos fueron postergados y luego aplicados de forma escalonada
  • Su traslado al surtidor suele ser casi directo

De hecho, el Gobierno viene aplicando actualizaciones parciales de estos impuestos, que luego impactan en el precio final que paga el consumidor.

Más que nafta: una discusión fiscal

El dato abre un debate de fondo: cuando sube el combustible, ¿cuánto responde al mercado y cuánto a la carga impositiva?

En un país con alta inflación y presión fiscal, el combustible se convierte en un caso testigo. Porque no solo refleja el costo de la energía, sino también el peso del Estado en cada litro.

Y en ese equilibrio, el automovilista termina siendo quien absorbe ambos impactos.

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