El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, atraviesa días de evaluación profunda dentro del Poder Ejecutivo provincial. Según confirmaron fuentes cercanas al mandatario, todos los ministros y secretarios de Estado están bajo revisión, en un proceso que apunta a ajustar áreas sensibles y ordenar tensiones internas que comenzaron a hacerse más visibles en los últimos meses.
Las miradas están especialmente puestas en las carteras de Educación y Salud, encabezadas por Miriam Serrano y Gustavo Bouhid, respectivamente. Ambos ministerios enfrentan desafíos estructurales y operativos que volvieron a quedar en el centro de la agenda gubernamental.
Pero detrás de los análisis técnicos también se mueve el tablero político. Dentro del gabinete conviven funcionarios que provienen de la gestión del ex gobernador Gerardo Morales, y algunos aún responden directamente a él, lo que genera malestar entre las filas más cercanas a Sadir. Esa doble línea de conducción —formal y residual— se convirtió en uno de los principales obstáculos para consolidar una dinámica interna homogénea.
Sadir, que mantiene un perfil moderado y una lógica de gestión propia, necesita sostener un delicado equilibrio entre los seguidores de Morales y su propio equipo. Esta tensión no solo se refleja en el Ejecutivo, sino también en la Legislatura, donde hay diputados que continúan alineados con Morales, quien busca preservar su influencia política.
El ex gobernador mantiene reuniones periódicas con sus dirigentes más leales, solicita informes y baja línea política, una estrategia que apunta a reforzar su poder simbólico dentro del oficialismo jujeño. Ese movimiento interno obliga a Sadir a actuar con precisión quirúrgica para evitar fracturas y garantizar gobernabilidad.
Mientras tanto, el gobernador se encuentra en Buenos Aires, donde tiene prevista una reunión con directivos de la empresa minera Río Turbio para analizar posibles inversiones vinculadas a la extracción de litio, uno de los sectores estratégicos para la economía provincial.
Según su entorno, al regresar a Jujuy retomará el análisis de los cambios en el gabinete, y las definiciones podrían anunciarse a comienzos de la próxima semana. Sus colaboradores aseguran que el objetivo es “ordenar la gestión y fortalecer el rumbo político” de cara a un año que promete mayor presión interna y externa.
Los movimientos que decida Sadir en los próximos días marcarán no solo el perfil de su administración, sino también el equilibrio de poder dentro del oficialismo jujeño.
