Una madrugada de angustia y desalojos se vivió en la ciudad petrolera este domingo 18 de enero, cuando un nuevo desplazamiento de tierra en la ladera sur del Cerro Hermitte obligó a evacuar de urgencia a más de 90 familias de los barrios Sismográfica y El Marquesado, ante el riesgo inminente de derrumbe y colapso de viviendas.
El fenómeno se produjo alrededor de las 23:55 del sábado y se intensificó en las primeras horas del domingo, generando vibraciones, crujidos y grietas profundas en muros, techos y pisos, según relataron vecinos afectados. Muchos debieron abandonar sus hogares con lo puesto, llevando apenas pertenencias esenciales y a sus mascotas.
Daños estructurales y evacuación preventiva
El movimiento de suelo provocó colapsos parciales de muros y techos, además de hundimientos en calles y accesos, comprometiendo no solo la estabilidad de las viviendas sino también servicios esenciales como gas y agua en varias zonas.
Las autoridades municipales, junto con Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y la policía, coordinaron un operativo de evacuación y habilitaron espacios de refugio temporario: el Club Talleres y el Hotel Deportivo fueron acondicionados para recibir a las familias afectadas.
A pesar del riesgo evidente, algunos vecinos se resistieron a abandonar sus hogares por temor a saqueos o robos en las propiedades desocupadas, indicó uno de los resultados de la cobertura.
Medidas oficiales y estado de alerta
Desde el Municipio de Comodoro Rivadavia se indicó que la zona permanecerá bajo monitoreo técnico constante durante al menos 48 horas y que la evacuación preventiva se mantendrá “hasta tanto se confirme la estabilidad del terreno”.
El intendente Othar Macharashvili describió el desplazamiento como “una catástrofe” y remarcó la necesidad de mantener el control de la situación, ante la posibilidad de nuevos movimientos del cerro en sectores con riesgo geológico, como Sismográfica, Marquesado y Los Tilos.
Según los equipos técnicos municipales, el desplazamiento afectó una extensión significativa de la ladera —estimada en alrededor de 1.500 metros— provocando grietas profundas, derrumbes parciales y poniendo en riesgo decenas de casas construidas en zonas históricamente vulnerables.
Testimonios de vecinos
“Empezó a crujir todo y salimos corriendo porque podía ceder”, relató una vecina durante las horas más críticas de la madrugada. Otro vecino aseguró: “Mi casa se abrió por la mitad”, describiendo la violencia con que se produjo el desplazamiento del terreno.
Impacto social y próximos pasos
Si bien no se registraron víctimas fatales, la emergencia geológica dejó a cientos de personas en situación de incertidumbre, sin fecha clara para poder regresar a sus viviendas. Equipos municipales y técnicos geológicos permanecerán en la zona en los próximos días, realizando relevamientos, tomas de muestras y evaluaciones detalladas para determinar si el terreno se ha estabilizado.
Mientras tanto, vecinos evacuados se organizan para afrontar el impacto social y económico de una crisis que no solo destruyó construcciones, sino que también desató temor y una fuerte movilización comunitaria en una región acostumbrada, en los últimos años, a enfrentar eventos ambientales extremos.
