El gobernador de la provincia, Carlos Sadir, aceptó formalmente las renuncias de tres altos funcionarios del Ministerio de Hacienda y Finanzas y también la de Carlos Oehler, quien se encontraba al frente de la Superintendencia de Servicios Públicos (SUSEPU), en el marco de una reconfiguración del esquema de gestión, control de las cuentas públicas y fiscalización de los servicios esenciales.
Según lo establece el decreto correspondiente, a partir del 10 de diciembre de 2025 fueron aceptadas las renuncias de Salvador Armando Meyer, quien se desempeñaba como Contador de la Provincia; Pablo Andrés Ferioli, Subcontador de la Provincia; y Juan Eduardo Bassutti, Subsecretario de Egresos Públicos, agradeciéndoles los servicios prestados.
De acuerdo a fuentes allegadas al gobernador, la decisión de aceptar las dimisiones de Meyer, Ferioli y Bassutti responde al estricto control que Sadir viene llevando adelante sobre las cuentas públicas, en una etapa en la que busca consolidar un equipo alineado de manera directa con sus políticas, lineamientos y objetivos de gestión, dejando atrás estructuras que respondían a la administración anterior. En ese sentido, el mandatario será quien defina los futuros nombramientos en áreas sensibles del manejo financiero provincial.
En cuanto a la SUSEPU, la aceptación de la renuncia de Carlos Oehler se enmarca en la decisión política del gobernador de designar en ese organismo a un funcionario de su máxima confianza, que le reporte información precisa y directa sobre el funcionamiento de las empresas prestadoras de servicios públicos.
Las fuentes indicaron que el foco estará puesto en exigir mayor eficiencia en la prestación de los servicios, un control más riguroso y el mantenimiento adecuado de la infraestructura, con especial atención sobre la empresa EJESA, responsable del servicio de energía eléctrica en la provincia.
Con estas decisiones, el gobernador continúa avanzando en recambios estratégicos dentro del gabinete, particularmente en segundas y terceras líneas, apostando a funcionarios de confianza más estricta, en un claro intento de imprimir su propio sello a la gestión y reforzar los mecanismos de control y seguimiento de áreas clave del Estado provincial.
