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Presentaron dos proyectos para reducir la jornada laboral manteniendo el mismo salario

Argentina es uno de los países de la región con mayor carga horaria laboral: 48 horas semanales. En base a la Ley 11.544, el trabajo “no podrá exceder de ocho horas diarias o cuarenta y ocho horas semanales para toda persona ocupada por cuenta ajena en explotaciones públicas o privadas”.

En pos de reducir la jornada laboral, dos diputados sindicalistas presentaron proyectos de ley que hoy se encuentran en estado parlamentario. El desafío estará en adaptar las propuestas a todos los sectores para no caer en la precariedad laboral y mantener salarios estables.

La ministra de trabajo de la provincia de Buenos Aires, Mara Ruíz Malec, parece estar a favor de la reducción de la jornada laboral. El pasado mes de julio, en diálogo con la radio AM750, Malec sostuvo que le parece “factible” la reducción de la carga horaria laboral, ya que en Argentina “se trabaja muchas horas y, generalmente, eso no redunda en productividad”.

Proyecto de ley

Actualmente existen dos proyectos de ley para la reducción de la jornada laboral en Argentina, fueron propuestos por diputados de extracción sindical y ambos se encuentran en estado parlamentario.

El primer proyecto, propuesto por la diputada del Frente de Todos y dirigente de la Asociación Bancaria Claudia Ormaechea, propone una jornada laboral de un máximo de seis horas por día, y un tope de 36 horas semanales.

El segundo proyecto fue presentado por el diputado sindical del Frente de Todos y titular de CTA de los trabajadores Hugo Yasky, quien propone una semana laboral de cuatro días. Aunque diferentes en su organización, ambos proyectos buscan reducir la jornada laboral argentina en el ámbito público y privado, que hoy es de 48 horas semanales.

En la iniciativa del proyecto de Ormaechea se destaca la pérdida del poder adquisitivo de los argentinos, a pesar de la alta carga horaria. Dice: “Partimos de la premisa que el derecho del trabajo no crea trabajo, pero el derecho del trabajo con la modulación de la jornada permite su redistribución. La reducción de jornadas sin reducción de salarios, manteniendo los niveles salariales porque ya los salarios en la Argentina perdieron, en el período 2016/2019 según las mediciones INDEC o el INDEC de la Cámara de Diputados, entre un 26,4 y un 31,4% del poder adquisitivo”.

Por otro lado, el proyecto de Yasky dice: “la duración del trabajo no podrá exceder de ocho horas diarias o cuarenta horas semanales para toda persona ocupada por cuenta ajena en explotaciones públicas o privadas, aunque no persigan fines de lucro”. Ormachea propuso también la posibilidad de que el trabajador pueda elegir por una de las variantes: 6 horas, 36 semanales o 4 días semanales.

Según lo que Jan-Emmanuel De Neve, director del Centro de Investigación del Bienestar de la Escuela de Negocios de la Universidad de Oxford, afirmo para la BBC, todos los estudios sobre una semana laboral de cuatro días que han analizado han mostrado resultados positivos en términos de productividad, entendida como la cantidad de trabajo que se hace en un tiempo definido. Resaltó también que la pauta para comprender el aumento de la productividad es el bienestar general que se genera en los trabajadores.

¿Qué pasa en los países donde ya se aplica?

Islandia
El caso más exitoso es el de Islandia, donde se realizó un experimento entre 2015 y 2019 en el que se redujo la semana laboral a cuatro días. El estudio demostró que la productividad no solo se mantuvo, sino que, en algunos casos, mejoró. Según la investigación del Ayuntamiento de Reykjavik, la reducción en la carga laboral ha hecho que los trabajadores encuentren un mejor balance entre su vida personal y su trabajo.

El evidente éxito del experimento islandés abrirá las puertas para que los trabajadores de Islandia puedan acceder a un contrato de trabajo por el mismo sueldo y menos horas. Los sindicatos ya han negociado nuevos patrones de trabajo, y ahora el 86% de la fuerza laboral islandesa ya ha decidido trabajar menos horas por el mismo sueldo, o pronto tendrá el derecho a hacerlo.

Japón
El experimento lo realizó la empresa Microsoft Japón, que probó durante un mes su Proyecto de Reforma de Trabajo con 2600 empleados, sin disminución de sueldo. Según los datos recogidos por el Sora News 24, la productividad de ese mes aumentó un 39,9%. La empresa también ahorró un 23,1% en electricidad, un 58,7% en tinta de impresora y papel y un 25,4% relacionado con los días libres que pedían antes los empleados.

Nueva Zelanda
El Gobierno de Jacinda Ardern propuso la semana laboral de cuatro días como medio para reactivar la economía tras el freno en la actividad por la pandemia. Una de las primeras empresas en probar el modelo fue Unilever, en donde, según la empresa, “los empleados mantendrán sus salarios al 100% mientras trabajan el 80% del tiempo”.

Dado el éxito del experimento, Ardern pidió que ambas partes – empresa y empleado – piensen sobre el posible beneficio de una jornada de cuatro días y “si eso es algo que funcionaría para su lugar de trabajo, porque ciertamente ayudaría al turismo en todo el país”. La organización neozelandesa “4 day week” dijo a la BBC Mundo: “Todos los negocios con los que hablamos reportan un aumento de la productividad”.

Estados Unidos
La cadena de comida rápida Shake Shack, comenzó a experimentar con la jornada de cuatro días en algunas de sus sedes de Las Vegas en marzo del pasado año. Una de las ideas principales era atraer, retener y encontrar “empleados de alta calidad”, ya que “nunca antes había sido tan difícil encontrarlos”, según su CEO, Randy Garutti. Obtuvieron resultados sorprendentemente buenos.

La empresa de software de gestión de proyectos, Basecamp, también implementó el modelo, aunque sólo lo aplica durante los meses de verano. El CEO, Jason Fried sostiene que durante este periodo la productividad de sus trabajadores se incrementa de forma notable.

España
A comienzos del 2021, Pedro Sánchez, presidente español, anunció un plan para establecer la semana laboral de cuatro días y destinar 50 millones de euros a empresas en su adaptación a este nuevo modelo. Desde el partido Más País, que es el principal impulsor del proyecto, se insiste en que esta innovación contribuiría a aumentar la productividad, reduciría el ausentismo e impulsaría el bienestar de la población. Sin embargo, el plan fue perdiendo apoyo y empezó a ser cuestionado durante los meses que le siguieron al anuncio.

En base a lo que indica el informe sobre flexibilidad y competitividad empresarial realizado por Adecco y Cuatrecasas, solo el 14 por ciento de las empresas españolas ven viable la posibilidad de reducir la jornada laboral a 4 días y los sueldos serían más bajos.

FUENTE: Ámbito

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