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Sin nada concreto, Nación busca frenar la inflación a toda costa

El presidente Alberto Fernández utilizó ayer una metáfora bélica para marcar el inicio de una “guerra”, en referencia a una política de precios para combatir la persistente inflación desde el próximo viernes, tras el 4,7% que marcó el índice de precios de febrero, más alto de lo esperado. En el mismo tono del discurso del mandatario, el Gobierno tiene un ejército acotado de medidas y regulaciones para hacer frente a los índices inflacionarios: desde los más livianos como distintos tipos de acuerdos con empresarios, otras más duras como un eventual incremento en los derechos de exportación para algunos productos agropecuarios, hasta otras más “técnicas” y que forman parte del acuerdo con el FMI, como una suba en las tasas de interés en pesos.

“Espero que esta semana podamos empezar a poner orden el tema de la deuda, y prometo que el viernes va a empezar otra guerra, la guerra contra la inflación en la Argentina; vamos a terminar con los especuladores y vamos a poner las cosa en orden”, aseguró el Jefe de Estado.

“Cada vez creemos que la situación se ordena todo se ha vuelto a complicarse. Cuando pensamos que la pandemia nos dejaba un terreno libre como para poder avanzar se desata una guerra en Europa, que tiene repercusiones en todo el mundo, y también en la Argentina, que llegan en forma de complicaciones económicas”, expresó el mandatario. “La mayor complicación es que esa guerra ha desatado una lucha tremenda por los alimentos y vuelan los precios en todo el mundo“, agregó.

Uno de los principales temas que buscará contener el Gobierno es el aumento del precio de los alimentos, en especial del de los commodities agrícolas.

El trigo, por caso, es uno de los que exhibió mayor volatilidad con impacto directo en los principales productos de consumo, ya que su precio internacional escaló de US$ 322 la tonelada un día antes de que se produzca la invasión a más de US$ 400 en la actualidad, aunque supo cotizar por encima de los US$ 500 la tonelada.

Ante esta situación, el Gobierno buscó amortiguar su efecto con la concreción de un fideicomiso de 800 mil toneladas de trigo para la elaboración de harina 000 y fideos secos dentro del plan +Precios Cuidados.

Habrá, en las próximas semanas además una negociación que se abrirá entre la Secretaría de Comercio Interior y las empresas de consumo masivo. A principios de abril deberá renovarse el programa Precios Cuidados, que contiene una amplia canasta de alimentos y bebidas. Las conversaciones comenzarán en las próximas semanas para determinar qué porcentaje de aumento para los 1.300 bienes. En enero el ajuste había sido de 2 por ciento.

Además de esto, planea poner en funcionamiento otras herramientas, a partir de la obtención de recursos vía eliminación del diferencial en los derechos de exportación que beneficia a los subproductos de la soja, como los son el aceite y la harina, sin necesidad de aumentar las retenciones a los granos.

Tras la suspensión del Registro de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) concretada el domingo pasado, el presidente Alberto Fernández se reunió este lunes con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.

El domingo hizo lo propio con el titular del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán; con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y con el secretario de Comercio, Roberto Feletti.

Allí analizaron una serie de medidas que se podrían anunciar en los próximos días, entre los que se encuentran la modificación del decreto con el subsidio para la exportación del aceite y harina de soja, que de esta forma pasaría del 31% al 33%, para ampliar el fideicomiso del trigo en alrededor de US$ 450 millones.

Lo cierto es que en los dos años y meses de mandato frentetodista hubo ya varias batallas anteriores contra la inflación que no tuvieron éxito, como algunos programas de congelamiento de precios que fueron ineficientes para contener la escalada en las góndolas. Hubo, incluso, un cambio de mando en la Secretaría de Comercio Interior ante el fracaso para establecer un dique concreto a los precios. La última alternativa a la acudió el Gobierno fue a través de fideicomisos especiales acordados entre exportadores y supermercados que subsidien el precio local de determinados productos, como los aceites. El objetivo de este tipo de medidas es “desacoplar” los valores internacionales de los domésticos.

Fuentes oficiales señalaron que las medidas serán dadas a conocer en los últimos días de esta semana.

FUENTE: Con información de Infobae y Telam

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