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¿Cuál es el estado de la economía venezolana? Menos impuestos para las transacciones en dólares, baja la inflación y un mago económico para Maduro

Con un programa pragmático de supervivencia, el chavismo logró bajar la inflación a costa de la pulverización de los salarios y pensiones.

Es ecuatoriano, se llama Patricio Rivera y ejerció como ministro de Finanzas durante la presidencia de Rafael Correa. Hoy se ha convertido en el cerebro de la “nueva economía” del chavismo, incluso a la hora de dar la cara en la mesa de negociación con los tenedores de la inmensa deuda bolivariana.

Un secreto conocido hace tiempo en círculos económicos de Caracas y que había adelantado el propio Correa en su programa de Russia Today, televisión financiada por el Kremlin, al desvelar que él y su equipo asesoraban a su aliado revolucionario. El equipo de expertos comenzó a sustituir entre 2018 y 2019 al círculo ultraortodoxo de Maduro, con la economía cubana como modelo básico, encabezado por el economista español Alfredo Serrano, una de las voces de Podemos en América Latina y al que el “hijo de Chávez” bautizó como el “Jesucristo de la economía”.

Patricio Rivera fue ministro de Economía de Ecuador en el mandato de Rafael Correa. Fuente: Gobierno de Ecuador.
Patricio Rivera

Olvidadas las políticas cubanas en un país que estuvo aplastado por el desabastecimiento, los reformistas de la “nueva economía” han aplicado un paquetazo en toda regla, que viene acompañado de una costosa campaña de propaganda. Las primeras medidas llegaron con la supresión de impuestos y aranceles para las importaciones, que posibilitó el nacimiento de los famosos bodegones. La magia revolucionaria convirtió las máximas regulaciones y controles en un sistema desregulado casi al 100%.

El Observatorio Venezolano de Finanzas ha detallado ahora el llamado Plan Rivera, que va más allá de la dolarización parcial, que incluye la gasolina y los servicios públicos, pero que olvida salarios mínimos y pensiones (no llegan a 2 dólares) y también a los empleados públicos y trabajadores universitarios, entre otros. “Sobre los golpeados hombros de la clase trabajadora ha recaído el peso del programa económico de Rivera”, confirmó el experto José Guerra, antiguo funcionario del Banco Central de Venezuela (BCV), quien desde hace década y media advertía al país de las consecuencias de las políticas económicas de Chávez y posteriormente Nicolás Maduro.

El resultado es que en torno al 67% de los venezolanos no tienen dólares suficientes para enfrentarse a la nueva realidad económica, que ha convertido a su país en uno de los más caros del continente.

La estabilización del tipo de cambio al precio que sea necesario, la contracción del gasto público y la restricción monetaria a través del estrangulamiento del crédito bancario y la asfixia al sistema financiero son otros de los puntos del “milagroso” plan económico chavista.

El principal resultado cosechado hasta el momento es el fin del histórico ciclo inflacionario, nacido abruptamente en noviembre de 2017 y que se estiró hasta ahora para convertirse en el tercero más prolongado de la Historia. Pese a todo, el país petrolero comanda el ranking planetario de la subida de precios con el 686,4% anual, pese a que en enero ha registrado una inflación del 6,7% gracias a la venta de dólares por parte del BCV. Torino Capital calcula que 2022 cerrará con un aumento de los precios del 226%.

En el pelotón de la inflación regional, convertida en la sorpresa económica de estos tiempos, siguieron a mucha distancia Argentina (50,9%) y Brasil (10,06%). Entre los aliados de Venezuela asusta la subida de los precios en Turquía (48,6%), cuando se acercan las elecciones presidenciales.

La dolarización de facto nacida en la propia sociedad, multiplicada además por los apagones nacionales de 2019, se hizo oficial para convertir a Venezuela en un país bimonetario, en el que las transacciones en dólares ya se acercan al 70% del total.

Una nueva fase a la sombra del dólar y de medidas liberalizadoras que han cambiado parte de la fachada de una casa en ruinas, que lo eran y que lo siguen siendo. Se abandonó el dogma socialista, no había más remedio ante el desastre nacional, y se apostó por un modelo pragmático de supervivencia, tan alejado de las directrices de Hugo Chávez.

En 2021 se dio por acabada, de momento, la caída del Producto Bruto Interno (PBI), en paralelo al rebote tras pandemia de la región. Así lo aseguran de forma constante los medios de propaganda del chavismo, los influencers y nuevos amigos fichados en las últimas semanas se suman a la campaña.

Lo que no explican es que el actual crecimiento mínimo llega cuando su economía se ha reducido a sólo el 25% de lo que era en 2013, cuando asumió la presidencia Nicolás Maduro. La recesión interminable ha llevado a Venezuela a los niveles de Haití o, como recordaba en las últimas horas el economista Asdrúbal Oliveros, a porcentajes parecidos al negocio de la Camorra en Italia.

Los indicadores económicos que arrastran las administraciones de Chávez y Maduro son casi apocalípticos. Dos ejemplos: las reservas internacionales han pasado de casi 15.000 millones de dólares a los actuales 5.914 millones; la deuda externa se ha multiplicado desde 32.800 millones a 120.000 millones. Y todo ello con la mayor bonanza petrolera de la Historia, despilfarrada en la construcción del socialismo del siglo XXI y con el mayor desfalco conocido, que se acerca a los 500.000 millones de dólares.

Un hombre busca comida en una bolsa, en Caracas
Un hombre busca comida en una bolsa, en CaracasNatacha Pisarenko – AP

Pero si hay un cálculo que desnuda de forma descarnada la tragedia surrealista de los venezolanos, ese es el de la destrucción de su moneda nacional: el tipo de cambio del bolívar respecto al dólar desde la entronización del “comandante supremo” pasó de 510 bolívares por billete verde americano a 49.000.000.000.000 en 2021.

Tantos son los dólares que circulan en las calles, alrededor de 2.500 millones según los expertos, que el gobierno ha aprobado una reforma tributaria que pretende morder como mucho el 20% de las transacciones en dólares, aunque falta por saber cómo afectará a cada quien.

Un buen bocado que tiene como objetivo prolongar la respiración asistida para el bolívar, pero que a la vez ha resucitado el miedo a que regresen los controles que pulverizaron en el pasado la economía nacional.

 

Fuente: lanacion.com.ar

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