La Corte Suprema de Justicia de Jujuy se encamina a definir en los próximos días quién ocupará la presidencia del máximo tribunal provincial, en un proceso que, según distintas fuentes judiciales, se resolvería por consenso entre los vocales.
Todo indica que el cuerpo de ministros elegirá al actual vicepresidente a cargo de la presidencia, Federico Otaola, quien asumió esa función tras el fallecimiento del doctor Ekel Meyer, presidente de la Corte hasta su inesperada enfermedad y posterior deceso. Otaola aparece como el nombre con mayor consenso interno, en línea con una tradición histórica del tribunal que prioriza acuerdos amplios para la conducción institucional.
Por costumbre y tradición, la Corte Suprema de Jujuy elige a sus autoridades luego del 15 de diciembre, una práctica que se mantendría también este año. Sin embargo, la elección adquiere en esta oportunidad un matiz particular, ya que el tribunal cuenta con varios vocales nóveles que acaban de asumir, lo que incide directamente en la dinámica interna del proceso. En ese marco, se descuenta que algunos de los nuevos integrantes acompañarán el consenso en torno a Otaola, con la expectativa de que en los próximos años, una vez consolidada su experiencia y peso institucional, puedan proponer otros nombres para la presidencia.
Federico Otaola no es un debutante en el cargo: ya fue presidente de la Corte en varias oportunidades, lo que refuerza su perfil como figura de transición y estabilidad en un contexto sensible para el Poder Judicial jujeño. Cabe recordar que estaba prevista la continuidad de Ekel Meyer al frente del tribunal, pero su enfermedad y posterior fallecimiento alteraron esos planes, dejando además en suspenso las reformas, modificaciones estructurales y el proceso de modernización del Poder Judicial que el magistrado había impulsado durante su gestión.
Según trascendió, la definición formal de las autoridades de la Corte podría concretarse la próxima semana, en una reunión prevista para el lunes o el miércoles, donde finalmente se resolverá la integración de la presidencia y vicepresidencia del máximo órgano judicial de la provincia.
La decisión será clave no solo para ordenar la conducción institucional tras la pérdida de Meyer, sino también para determinar la continuidad —o reconfiguración— de las políticas judiciales que habían sido planteadas como ejes de transformación del sistema.
