Un fuerte terremoto de magnitud 8,8 sacudió hoy la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, generando una alerta de tsunami en toda la cuenca del Pacífico. El sismo se registró frente a las costas de Petropavlovsk, a unos 19km de profundidad. Se trata del terremoto más potente en Rusia en décadas y el sexto más fuerte del que se tiene registro a nivel mundial desde 1900, superado solo por el devastador evento en Japón de 2011.
En respuesta inmediata, las autoridades rusas activaron la máxima alerta de tsunami en la región, mientras olas de hasta 5 metros golpearon la ciudad de Severo-Kurilsk, causando graves inundaciones, arrastrando embarcaciones y provocando cortes de energía. Aunque aún no se ha emitido un balance oficial de víctimas, los daños materiales ya son significativos. El estado de emergencia fue declarado en las zonas más afectadas de Kamchatka, mientras equipos de rescate trabajan para asistir a la población y evaluar la magnitud del desastre.
La amenaza de tsunami obligó a ordenar la evacuación de áreas costeras en varios países del Pacífico, incluyendo Japón, Estados Unidos (Hawái y Alaska), Canadá, Chile, Perú, Ecuador y Colombia, donde las autoridades implementaron protocolos de emergencia y suspendieron todas las actividades en las playas. Las imágenes aéreas muestran cómo el mar avanzó cientos de metros tierra adentro en Severo-Kurilsk, devastando infraestructuras pesqueras y residenciales.
Horas después del mayor evento, se registró una réplica de magnitud 6,2 en la misma península, aumentando el temor entre la población. Además, el volcán Kliuchevskói, el más alto de Eurasia, entró en erupción tras el temblor.
Para la tarde, las autoridades rusas y japonesas comenzaron a levantar las alertas de tsunami en la mayor parte de las regiones afectadas al verificarse que el peligro disminuía, pero los llamados a la cautela y a evitar las costas persisten en las zonas bajo vigilancia, dado el riesgo de olas residuales y fuertes corrientes.
Así, Rusia y su región del Pacífico afrontan hoy una de las jornadas más dramáticas de su historia reciente, con un terremoto y tsunami que movilizó a toda la comunidad internacional y puso a prueba sus mecanismos de respuesta ante catástrofes naturales.
