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Basualdo: Alberto Fernández jura que renunciará, Martín Guzmán que renunció y Cristina Kirchner que sigue en el cargo

La situación de Federico Basualdo como subsecretario de Energía ya no importa en términos de burocracia estatal. Puede continuar en el cargo, o renunciar a la hora del té. Pero las consecuencias políticas de un desenlace u otro causará un crisis de Gobierno que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner imaginan y aún no saben cómo evitar sin dañar su propios liderazgos internos en la coalición del Frente de Todos.

La información oficial, en formato off the record que llega vía WhatsApp, Telegram o call, exhibe tres presuntas certezas que tienen cierto grado de contradicción entre sí:

1. Alberto Fernández jura que Basualdo está renunciado y que se trata de un cuestión de tiempo.

2. Cristina Fernández sostiene que Basualdo sigue en su cargo y que nadie le pidió la renuncia.

3. Martín Guzmán afirma que la renuncia de Basualdo está consumada y que en las próximas horas asumirá su reemplazante en la subsecretaría de Energía.

El Presidente y la Vicepresidente conversaron sobre la suerte de Basualdo y consensuaron que su renuncia era un hecho político. A cambio, Guzmán debía diseñar una segmentación tarifaria eléctrica en las condiciones recomendadas por La Cámpora.

Esas condiciones son fáciles de explicar: Máximo Kirchner cree que Guzmán cerró con el FMI un aumento de las tarifas eléctricas del 28 al 30 por ciento, y anticipó en Balcarce 50 y el Palacio de Hacienda que jamás aceptaría ese ajuste económico y menos a cinco meses de las elecciones.

El ministro de Economía niega la versión del líder de la Cámpora y lo único que reconoce es que pensó en al menos dos ajustes de las tarifas eléctricas, a diferencia de la sugerencia del subsecretario Basualdo que propuso un solo aumento durante 2021.

Pero la discusión sobre el monto final de las tarifas eléctricas no alcanza para explicar la totalidad de la inesperada disputa palaciega entre Máximo y Guzmán. Sucede que el diputado peronista propone una agenda de negociación con el Fondo que apenas existe en su propia ideología: plazo eterno en un Acuerdo de Facilidades Extendidas y una tasa de interés que sólo podría obtener en el Banco de Santa Cruz.

El ministro de Economía ya sabe que las intenciones de Máximo chocan con el mundo real del FMI, y adelantó al Presidente que en Europa y Washington están urgidos por conocer un programa sustentable de pago de la deuda para apoyar la refinanciación de los 44.000 millones de dólares que Mauricio Macri dejó como herencia antes de abandonar la Casa Rosada.

En este contexto, Basualdo y su cargo son una excusa política. Si Guzmán acepta la mirada de CFK y Máximo sobre la negociación con el Fondo, Basualdo se retira de la Subsecretaría de Energía. Es un soldado de La Cámpora, y siempre cumplió las órdenes de la familia Kirchner.

En cambio, si Guzmán se mantiene fiel a sus concepciones políticas y a su conocimiento del mundo financiero, Basualdo será sostenido por la Vicepresidente y el jefe de la bancada de los diputados oficialistas. Esta probable hipótesis pone contra las cuerdas al ministro de Economía y podría afectar la imagen pública de Alberto Fernández.

“Es Basualdo, o soy yo”, disparó Guzmán.

“Si no acepta nuestras condiciones, lo echamos”, comentaron en las cercanías de Máximo y Cristina Kirchner.

“Guzmán no va a renunciar. Es muy valioso. Nadie lo va a tocar”, opinó el Presidente en Olivos.

Alberto Fernández hace equilibrio y diseñó su hoja de ruta. Contener a Guzmán, postergar la renuncia de Basualdo y apostar a los resultados exitosos de su próxima gira europea. El Presidente viaja a Lisboa, Madrid, Roma y París, lleva en la delegación a su ministro de Economía, y busca un punto de acuerdo que evite un giro al kirchnerismo duro como factor determinante en la negociación con el FMI y el Club de París.

En La Cámpora y el Instituto Patria tienen otra salida para el affaire Guzmán-Basualdo: cooptar al jefe del Palacio Hacienda, instruirlo para negociar en Washington y ratificar que el poder no se comparte. “Es con nuestro manual o afuera de la cancha”, argumentó un influyente funcionario del Estado que pasó su adolescencia mirando videos de Néstor y Cristina.

Guzmán también hizo sus cuentas. Acepta la cautela del Presidente y rechaza negociar la deuda al estilo Che Guevara. No le gusta que lo acorralen y seguirá al lado de Alberto Fernández hasta que sienta que su tiempo ya concluyó. Una sensación de vértigo que lo persiguió todo el fin de semana.

FUENTE: Infobae

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